Morir en la fe
Mimetismo. El religioso, por respeto a las costumbres de los indígenas, solía lucir como ellos cuando ingresaba a su territorio; cargaba poca ropa o incluso andaba desnudo.
Morir en la fe
Confianza. Los huaorani se mostraban cómodos con los capuchinos. Vivieron por temporadas junto a ellos. Labaca tramitó el reconocimiento del derecho de posesión pacífica de las tierras.
Morir en la fe
Amistad. Era vivida, según el libro Arriesgar la vida por el evangelio, “como designio de Dios en la común vocación para las minorías indígenas”.
Morir en la fe
Familia. Esta gráfica de 1979 muestra a Labaca en compañía de Pahua, una huaorani a la que él llamaba mamá.
Morir en la fe
Anhelo. Inés Arango y Cai, un huaorani. En una carta ella escribió que “soñaba vivir entre indígenas” y ser misionera.
Morir en la fe
Convicción. Arango y una huaorani. Antes de ir al territorio tagaeri le preguntaron si sentía miedo. “Si muero, muero cómo y dónde se lo (he) pedido al Señor”.
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Partida. El sacerdote Alejandro Labaca durante la despedida, en febrero de 1985, del entonces papa Juan Pablo II, en la pista del aeropuerto de Guayaquil.
