Miércoles 9 de diciembre del 2009 Guayaquil, Ecuador
Desde el cielo, cuando el avión inicia el descenso, Quito se muestra como un mosaico gris y rojo de edificios y casas sobre una superficie interrumpida por cerros y montañas.
La diversidad de Quito no encuentra puntos de comunión, sostiene Alfredo Santillán, sociólogo de la Universidad Católica y coordinador del Programa de Estudios de la Ciudad de la Facultad Latinoamericana de Ciencia Sociales (Flacso).
Era el primer duelo que enfrentaba, y era a muerte. Saltó al combate con pose de gladiador sin compasión.
La Casa del Gato Tieso es en realidad un cuarto sin ventanas, con una puerta de entrada y una de salida.
A la medianoche, las luces de la pista de baile aparecen apenas animadas por la música electrónica que suena alto, pero sin ensordecer a nadie. En realidad, hay solo dos parejas.
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