GLOSARIO DE TÉRMINOS

Afasia: Defecto o pérdida de lenguaje como consecuencia de una lesión neurológica. Las afasias son trastornos de la capacidad de usar, en su compleja decodificación o codificación, los elementos significativos del habla (monemas y sintagmas) o sus componentes de función meramente distintiva (fonemas), por afectación de su selección y oposición en relación con su similaridad en el seno de un paradigma o de su combinación y encadenamiento en la continuidad de un contexto (en el decurso de un sintagma). Es consecuencia de la lesión de los centros del lenguaje o de sus conexiones, localizados en el hemisferio cerebral dominante.

Ateroma: Proceso de formación de placas de tejido graso

Ateroma: Acumulación local de fibras y lípidos, principalmente colesterol, en la pared interna de una arteria, con estrechamiento de su luz y con posible infarto del órgano correspondiente.

Disnea: f. Sensación subjetiva de falta de aire o de dificultad respiratoria. Puede aparecer durante el reposo o en situaciones de esfuerzo. Se considera como un síntoma patológico cuando tiene lugar en reposo o con un grado de actividad del que no cabe esperar que origine dicha dificultad. La disnea puede ser inspiratoria o espiratoria y es uno de los principales síntomas de enfermedades cardiovasculares, especialmente las que cursan con insuficiencia cardiaca izquierda, y de enfermedades respiratorias, como bronquitis crónica, enfisema, asma bronquial o enfermedades restrictivas. Puede desencadenarse durante el decúbito (ortopnea) o de manera súbita durante el sueño (disnea paroxística nocturna). También puede deberse a alteraciones en el aire que se respira o a causas hematológicas y psicógenas.

Etiología: Son las causas o el estudio de las causas de una enfermedad.

Émbolos: material formado en algún lugar del cuerpo consistentes en grasa, fibras, coágulos o material extraño, que al desplazarse impacta en arteria no pasando por su diámetro

Encefalopatía hipertensiva: Afectación cerebral difusa en pacientes con hipertensión arterial severa o maligna, que remite o es reversible tras controlar la tensión arterial. Se caracteriza por cefalea, visión borrosa, confusión, somnolencia, a veces crisis convulsivas generalizadas o ceguera cortical. En la exploración se detectan alteraciones mentales, disminución del nivel de conciencia, edema de papila, hemorragias y exudados retinianos, hipertensión arterial severa y ausencia de signos de focalidad neurológica. Se asocia a la elevación de la urea y de la creatinina en sangre.

Glándula suprarrenal: Órgano secretor, situado sobre el riñón, formado por dos partes con funciones independientes: la corteza y la médula. La corteza suprarrenal secreta mineral o corticoides, glucocorticoides y andrógenos, bajo el control de la hormona adrenocorticotropa (ACTH) liberada por la adenohipófisis. La médula elabora y secreta catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) y está regulada por el sistema nervioso simpático.

Hemorragia subaracnoidea: La isquemia cerebral asociada a vasoespasmo es la complicación más temida por ser una importante causa de muerte y discapacidad secundarias a HSA. Tras la instauración de una HSA, el tejido cerebral se encuentra sometido a isquemia por dos mecanismos, como son la disminución del flujo sanguíneo cerebral debida al aumento de las resistencias vasculares tras el incremento de la presión intracerebral por el acúmulo de sangre en el espacio subaracnoideo, y como consecuencia del vasoespasmo.

Hemorragia intraparenquimatosa: El factor fundamental en la producción de la lesión por hemorragia intraparenquimatosa es el desarrollo de un área isquémica cuyo volumen excede varias veces al volumen de la hemorragia. La sangre acumulada aumenta la presión local que disminuye el flujo sanguíneo regional. Se piensa que un importante mecanismo de lesión es la inducción local de vasoespasmo por sustancias vertidas al intersticio desde la propia sangre extravasada.

Insuficiencia renal: Incapacidad de los riñones para cumplir su misión de mantenimiento de la homeostasia del medio interno y eliminación de productos metabólicos de desecho (ver función renal). Puede dar lugar a múltiples síntomas, signos clínicos y alteraciones analíticas (p. ej., azotemia, uremia, nicturia, oliguria o anuria, sobrecarga líquida, hipertensión arterial, acidosis, hiperpotasemia, proteinuria, hematuria, cilindruria, leucocituria, etc.). Las causas son múltiples y se agrupan en síndromes como insuficiencia renal aguda o crónica, insuficiencia renal rápidamente progresiva, síndrome nefrótico, defectos tubulares renales, nefrolitiasis, obstrucción urinaria, etc.

Insuficiencia renal aguda: Síndrome caracterizado por un rápido deterioro de la función renal en la que están afectadas las tres funciones básicas del riñón: la excreción de productos de desecho del metabolismo nitrogenado, la regulación del volumen y composición de los líquidos corporales y la síntesis de una variedad de hormonas esenciales como la eritropoyetina, la vitamina D, etc. Hay una reducción del filtrado glomerular de, por lo menos, el 50% y una elevación en sangre de urea y creatinina sérica. Se asocia a oliguria (volumen de orina inferior a 400 ml/24 horas), hipervolemia, hiperpotasemia y acidosis metabólica. Las causas pueden ser de origen prerrenal o funcional (p. ej., hipovolemia severa), de origen renal (p.ej., necrosis tubular aguda isquémica o tóxica) o posrrenal (p. ej., hipertrofia prostática). El tratamiento requiere con frecuencia el uso de técnicas de diálisis.

Insuficiencia renal aguda poliúrica: Fracaso brusco de la función renal, que cursa con diuresis superior a 400 ml/día, pudiendo ser poliuria relativa (0,5 a 2 litros) o absoluta (superior a 2 litros/día). Difiere, según Brenner, de la insuficiencia renal aguda que cursa con anuria (diuresis inferior a 50-100 ml/día) u oliguria (100-400 ml/día). Algunos autores la denominan también insuficiencia renal aguda con diuresis conservada o no oligúrica. Es especialmente frecuente en la nefrotoxicidad por aminoglucósidos, necrosis tubular aguda inducida por radiocontrastes, rabdomiolisis, necrosis tubular aguda tras quemaduras y cirugía a corazón abierto. Puede contribuir a ello la fluidoterapia más agresiva y el uso de potentes diuréticos y vasodilatadores.

Insuficiencia renal aguda posrrenal: Se produce por una obstrucción de las vías urinarias; las causas más frecuentes son las lesiones de los uréteres (cálculos, tumores con infiltración, coágulos, necrosis papilar, etc.), de la vejiga (hipertrofia y cáncer de próstata, disfunción neurógena) y de la uretra (estenosis, traumatismos, etc.). Ante un paciente con insuficiencia renal aguda, se debe descartar la causa obstructiva, dada su posible reversibilidad. La historia clínica, la exploración física, el sondaje vesical y la ecografía son la clave del diagnóstico.

Insuficiencia renal aguda prerrenal: Deterioro brusco de la función renal con elevación de la creatinina y urea por cuadros de hipotensión, hipovolemia y disminución del flujo plasmático renal eficaz. Las principales causas son: hemorragias o pérdidas digestivas, quemaduras, insuficiencia cardiaca o infarto agudo de miocardio, etc. Difieren de las causadas por necrosis tubular aguda en que aquí la excreción fraccionada de sodio es inferior a 1, con sodio en orina menor de 20 mEq/l y osmolalidad urinaria superior a 500 mmol/l, etc. En general revierten actuando sobre la causa de la hipoperfusión renal y normalizando la volemia con sangre, fluidoterapia con solución salina, expansores del plasma, plasma, etc., con medición de la presión venosa y de la diuresis horaria. Una vez alcanzada la normovolemia se pueden utilizar diuréticos del asa, dopamina, manitol, etc.

Isquemia: Falta absoluta o déficit de perfusión hística como consecuencia de una disminución o ausencia del aporte de sangre oxigenada arterial. Suele producirse por una estenosis u obstrucción aterosclerótica de la luz arterial, por espasmos arteriales, embolismo o compresión arterial extrínseca. La carencia de oxígeno determina enfriamiento, palidez, pérdida de volumen y disfunción del órgano afectado. Si la hipoxia es importante o prolongada puede dar lugar al infarto de dicho órgano.

Isquemia cerebral: Reducción del flujo sanguíneo hasta niveles que son insuficientes para mantener el metabolismo necesario para la normal función y estructura del cerebro.

Noradrenalina: f. Compuesto del grupo de las catecolaminas, que actúa como neurotransmisor central y en las terminaciones adrenérgicas del sistema nervioso vegetativo. Es secretada, también, por la médula suprarrenal y por los tejidos cromafines. Tiene, de forma preferente, una actividad α-adrenérgica y algo de la actividad β-adrenérgica. Se diferencia de la adrenalina por la ausencia del grupo N-metilo. Se utiliza por vía intravenosa, en perfusión continua y resulta útil en situaciones de vasoplejia, como el shock séptico.

Presión sistólica: La presión sanguínea que se alcanza en la sístole se la conoce con el nombre de presión máxima (12-14 cm/Hg).

Presión diastólica: Presión sanguínea en la diástole. Se denomina corrientemente presión mínima (6-8 cm/Hg).

Profilaxis: Prevención de enfermedades mediante las medidas oportunas.

Inmunodepresión: Situación general patológica del organismo, espontánea o provocada, en la que hay una disminución de las defensas del sistema inmunológico. Muchas enfermedades, no solamente inmunológicas, pueden producir situaciones de inmunodeficiencia, que facilitan la aparición de infecciones y tumores. Entre las causas más frecuentes, hoy en día, está la cirugía mayor, el SIDA y la inmunosupresión terapéutica en pacientes trasplantados. Ver alotrasplante, trasplante.

Polifagia: Ingestión excesiva de alimentos.

Trombos o trombosis: obstrucción dentro de la arteria en forma gradual, causada por arteroesclerosis dada por colesterol. El bloqueo de una arteria en forma gradual permite tener vasos de redistribución.

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