También conocido como infarto al cerebro, se define como cualquier anormalidad cerebral, producto de un proceso patológico (isquémico o hemorrágico) que comprometa los vasos sanguíneos de la circulación cerebral, dice el neurocirujano Dr. Gustavo Cornejo.
Cualquiera que sea su causa, la interrupción del flujo sanguíneo va a privar a las neuronas y a otras células de glucosa y oxígeno, elementos indispensables para el buen funcionamiento cerebral. Si no se reestablece esa falta de flujo más allá de 30 segundos va a llevar a la muerte celular.

La ECV la podemos clasificar en accidentes vasculares encefálicos (AVE) oclusivos o hemorrágicos. Los oclusivos pueden ser trombóticos o embólicos. La hemorragia puede ser intraparenquimatosa o subaracnoidea.

Entre las enfermedades cerebro vasculares se encuentran los derrames cerebrales (ICTUS) con sus dos tipologías claramente definidas: isquemia cerebral, que se caracteriza por la intervención del pasaje de la sangre en una arteria, y hemorragia cerebral, que se produce por la ruptura de una arteria.

Un ataque cerebral es una enfermedad de los vasos sanguíneos cerebrales (arterias o venas) que se caracteriza por el inicio brusco de una pérdida de funciones cerebrales.

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