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Tras 71 años, la Serie Mundial vuelve hoy a Chicago

Gracias al deporte, la ciudad de Cleveland vivió el pasado martes una noche mágica que quedará en su historia. El juego inicia a las 19:00 y será transmitido por ESPN.

Es que por un lado su equipo de básquet en la NBA, los Cavaliers, iniciaron una nueva temporada y recibieron los anillos como campeones de la campaña anterior, y en el mismo complejo, llamado Gateway, el conjunto del béisbol de las Grandes Ligas, los Indios de Cleveland, empezaban la disputa de la Serie Mundial.

Fue una noche de esplendor para la pujante urbe que redondeó una jornada de ensueño para sus clubes, a tan pocos metros de distancia. Mientras los Cavaliers doblegaron 117-88 a los Knicks de Nueva York, con otra gran actuación del astro LeBron James, los Indios en el estadio Progressive Field (nombre de una compañía de seguros) blanquearon 6-0 a los favoritos a llevarse la corona, Cachorros de Chicago, en el primer encuentro al mejor de siete del llamado Clásico de Octubre.

Fue un triunfo muy laborioso, luchado turno por turno, con gran actuación monticular de Corey Kluber, quien estuvo brillante a tal punto que ponchó a ocho en los tres primeros turnos. En total fueron 15 bateadores de los Cachorros silenciados por la misma receta del derecho en todo el trayecto en la loma. Fue una jornada buena para Roberto Pérez, quien despachó dos jonrones, y Francisco Lindor, quien ligó tres hits.

En tanto, el miércoles por la tarde, mientras en Guayaquil el estadio Capwell fue testigo de un triunfo de Barcelona en el Clásico del Astillero, resultado del que se dice que encamina a los toreros a un nuevo título, en Cleveland se adelantó una hora el segundo juego por la amenaza de lluvia y frío.

Los Cachorros de Chicago dieron señales de vida y se recuperaron de su actuación anterior para empatar la disputa y ganar 5-1. Fue la otra cara de la medalla, pero con la misma fórmula mágica, con la regla de oro para ganar un juego de béisbol: buen trabajo de lanzadores, estupenda defensa y bateo oportuno.

Fue otra joya del trabajo de un lanzador, esta vez del serpentinero derecho de los Cachorros, Jack Arrieta, que se enrumbaba entrada por entrada a conseguir algo bueno. En el sexto capítulo recién recibió un primer hit. Aunque era muy temprano, nos acomodábamos porque imaginábamos que podría emular a Don Larsen, el único serpentinero que ha lanzado juego perfecto en Serie Mundial (el 8 de octubre de 1956 jugando por los Yankees silenció la ofensiva de los Dodgers, cuando aún estos estaban en Brooklyn).

Las carreras las fue construyendo Chicago poco a poco. No hubo cuadrangulares, como ha sido la característica de esta postemporada. Una vuelta en el mismo primer episodio fue un anuncio de sus intenciones. Otra en el tercero y tres en el quinto turno para sumar cinco circuitos, mientras que la única carrera para los Indios –para escaparse de la blanqueada– fue timbrada en el sexto tramo. El final fue espectacular porque el cerrador cubano Aroldis Chapman, el que más rápido lanza en las Grandes Ligas, retiró a los cuatro últimos bateadores de Cleveland.

La serie se traslada hoy hasta Chicago (donde no se juega desde 1945), la llamada Ciudad de los Vientos por la influencia de las corrientes que llegan del lago Michigan, cuando se desarrolle el tercer duelo. El viejo estadio Wrigley Field, refugio de los Cachorros, en este año de 103 victorias fueron 57 en ese parque. Esas credenciales y estadísticas son notables. Sin embargo, no hay que perder de vista que cada juego es una historia diferente, más en estas circunstancias.

En este estadio, por ser de la Liga Nacional, no se usará bateador designado. Esto obliga a los mánagers a hacer cambios en su lista de bateo y los lanzadores tomarán turnos al bate. Si acaso los Cachorros ganan hoy, y repiten mañana y el domingo, se habrá terminado con la más larga sequía en la historia de las Mayores porque ese equipo no se corona hace 108 años.

La clave para los Indios, en estas visitas, es arañar por lo menos una victoria y forzar el retorno a Cleveland. Ante ese escenario es necesario mover con mucha precisión a sus lanzadores. No hay espacio para las equivocaciones. Escoger bien a sus abridoras y acertar con sus relevistas es imperativo.

No sabemos qué rumbo tomará la Serie Mundial ni quien será el ganador, pero quedará en la mente y en el corazón de Cleveland que viven un momento de una fiesta deportiva, pero también lo hacen en Chicago porque puede atestiguarse el fin de una era ignominiosa. (O)

La clave para los Indios, en estas visitas, es arañar por lo menos un triunfo y forzar el retorno a Cleveland. Es necesario mover con precisión a los lanzadores. No hay espacio para equivocarse.

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