Un nuevo y novedoso año escolar

Acabo de regresar de la ciudad de Macas, capital de Morona Santiago. Trasmito, a los maestros de nuestro Litoral, algunas ideas por mí expuestas en el Primer Congreso de Educación Católica organizado por el Vicariato Apostólico de Méndez, la Misión Salesiana de Oriente y su Vicaría de Educación. Agradezco la colaboración del maestro Marcelo Vacacela Álvarez.

Vale recordar, a manera de preámbulo, que el Oriente ecuatoriano de hoy dista muchísimo de aquel que conocimos hace cincuenta o más años. El gobierno actual y también gobiernos precedentes han comprendido que esta región del país requiere de mayor preocupación; acorde con los presupuestos disponibles se ha querido compensar a quienes un día decidieron abrir trochas para ingresar a la selva; los asentamientos de ayer, los pueblitos que nacieron a la vera de los caminos, en Morona Santiago, hoy son ciudades: Méndez, Sucúa, Macas, Limón, Gualaquiza, El Pangui, por citar algunas. Las mulas de carga han sido reemplazadas por modernos camiones; el correo pedestre, por internet; los puertos y aeropuertos, las escuelas y colegios, el comercio y la industria son testigos de la presencia de realidades diversas, forjadas en decenios de la vituperada larga noche neoliberal y, también, en los recientes amaneceres de AP. Las provincias orientales merecen ser visitadas para ser amadas: “nadie ama, lo que no conoce”.

El dos de mayo, mañana, se ha elegido para iniciar el presente año lectivo. Espero que estas reflexiones ayuden a los “trabajadores” de la educación a cumplir en mejor forma su misión:

a. Atrás de toda acción existe un ser. Las acciones revelan la existencia de una persona, de un ser que las origina. No debemos, en consecuencia, quedarnos en la superficie del problema; es menester ahondar, encontrar las raíces en el ser que tenemos en frente, conocer sus circunstancias.

b. Educar es promover el desarrollo de las características humanas. Todo en la educación ha de estar centrado en el desarrollo del ser humano como persona, so pena de estar condenado a ser ineficaz.

c. Cada estudiante es un sujeto comunitario. La persona está hecha para vivir en comunidad. Gracias ‘al otro’ me libero del encierro en mi estrecho mundo individual, salgo de mí mismo, me trasciendo. No puedo ser persona sin las demás personas.

d. Es menester respetar y fortalecer la autoconciencia de nuestros estudiantes: su capacidad de comprender, entenderse y entender a los demás.

e. Si nuestra meta es formar seres libres, es indispensable alimentar la autodeterminación de nuestros alumnos: la capacidad de “ser yo quien elige, se define, se compromete”. Toda elección implica renuncias y compromisos.

f. Cada estudiante debe estar convencido de que “él es un ser perfectible, en constante evolución”, tanto en lo personal, social como en lo espiritual.

Cerca de trescientos maestros fiscomisionales renovaron su fe en su vocación. Monseñor Néstor Montesdeoca y los salesianos Juan Bottasso y Daniel Tobar fueron ponentes apreciados y aplaudidos. Educacion y fe, clave del evento, caló muy hondo.

“La Puntilla de Santa Elena es una joya que debe brillar”.

Un nuevo y novedoso año escolar
2013-04-30T14:33:30-05:00
El Universo
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