¿Clave de orientación eclesial?

En la versión en español de L’Osservatore Romano del 29 de marzo del 2013, consta el texto que el entonces cardenal Jorge María Bergoglio había entregado al arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Lucas Ortega, y que contiene –escritos de puño y letra– los puntos esenciales de su intervención en las Congregaciones generales previas al cónclave, en el que fue después elegido obispo de Roma.

La transcripción y el facsímil se difundieron en la revista arquidiocesana habanera Palabra Nueva.

A mí, que transcribo casi textualmente toda la nota, me parece una clásica “ayuda memoria”:

- Se hizo referencia a la evangelización. Es la razón de ser de la Iglesia.

- “La dulce y confortadora alegría de evangelizar” (Pablo VI).

- Es Jesucristo mismo quien, desde dentro, nos impulsa.

1) Evangelizar supone celo apostólico. Evangelizar supone en la Iglesia la parresia de salir de sí misma. La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria.

2) Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma (cf. La mujer encorvada sobre sí misma del Evangelio). Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico. En el Apocalipsis Jesús dice que está a la puerta y llama. Evidentemente el texto se refiere a que golpea desde fuera la puerta para entrar… Pero pienso en las veces en que Jesús golpea desde dentro para que le dejemos salir. La Iglesia autorreferencial pretende a Jesucristo dentro de sí no lo deja salir.

3) La Iglesia, cuando es autorreferencial, sin darse cuenta, cree que tiene luz propia; deja de ser myusterium lunae y da lugar a ese mal tan grave que es la mundanidad espiritual (según De Lubac, el peor mal que puede sobrevenir a la Iglesia). Ese vivir para darse gloria unos a otros.

Simplificando: hay dos imágenes de Iglesia: la Iglesia evangelizadora que sale de sí; la Dei Verbum religiose audiens et fidenter proclamans, o la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí. Esto debe dar luz a los posibles cambios y reformas que haya que hacer para la salvación de las almas.

4) Pensando en el próximo papa: un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo y desde la adoración a Jesucristo ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales, que la ayude a ser la madre fecunda que vive “la dulce y confortadora alegría de evangelizar”.

¿Coincide usted con el enfoque previo de quien ahora está convocado a poner por obra lo que, en conciencia, le parecía pertinente para la Iglesia católica? ¿Sería tan amable en darme su opinión?

¿Clave de orientación eclesial?
2013-04-30T14:32:23-05:00
El Universo
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