Martes 16 de abril del 2013 Comunidad

En orden y ante el pedido de cupos se inició la matriculación



A las 06:50, en el auditorio del colegio Vicente Rocafuerte había 20 padres de familia que esperaban matricular a sus hijos.

A las 06:50, en el auditorio del colegio Vicente Rocafuerte había 20 padres de familia que esperaban matricular a sus hijos.

El periodo de matriculación, que se inició ayer en la región Costa, se desarrolló en forma ordenada en la mayoría de planteles fiscales de Guayaquil. Pocos padres de familia pernoctaron para realizar este trámite.

Entre ellos estaba Estefanía, de 12 años, quien llegó a las 03:00 al colegio Vicente Rocafuerte desde el Guasmo sur junto con su madre.

Afirmó sentirse contenta y ansiosa por confirmar su cupo, que lo obtuvo al ser zonificada para octavo de básico de la escuela República de Colombia, ubicada dentro de las instalaciones del plantel.

“Es un buen colegio, yo quería estudiar aquí. Anoche no pude dormir de la emoción que tenía por venir”, dijo la adolescente, mientras esperaba sentada en el auditorio del colegio, al igual que otras 20 personas, a las 06:45.

En este centro había 900 cupos, los cuales se distribuyeron el 50% para alumnos zonificados y el restante para los que tienen mérito académico.

“Ya no hay matrículas”, decía un papel pegado en la puerta de ingreso del colegio 28 de Mayo, donde unas 20 personas esperaban que las dejaran entrar.

En el interior, en una cartelera estaba publicada una lista con los nombres de los 378 estudiantes aceptados por sus notas. Revisando si constaba el nombre de su nieta estuvo Elizabeth Salazar. “Mis hijas se graduaron aquí y mi nieta seguirá la tradición”, dijo.

En este plantel están copados los 800 cupos para octavo año de educación básica. De noveno a tercero de bachillerato, la matriculación es automática. Los alumnos deben presentarse el 2 de mayo a clases y los padres entregarán después los documentos, indicó la rectora Concepción Maridueña.

En el colegio Guayaquil tampoco hubo cupos disponibles, los 720 para octavo ya estaban asignados a estudiantes zonificados y alumnos con mínimo 19,70 de puntaje.

No obstante, Tania Aguilar no pierde las esperanzas de conseguir un cupo para su hija, quien tiene un promedio de 19,67 en la escuela Monseñor José Massini. “Llegué a las 07:00, me dicen que no hay cupo, pero seguiré intentándolo”, dijo en los exteriores de la secretaría, donde se receptan los documentos.

En cambio, en el colegio Leonidas Plaza, donde funciona el Distrito 8 de Educación, a las 11:00 ya no se permitía el ingreso a los padres de familia, debido a que en el interior unas mil personas esperaban ser atendidas. Unos 40 padres se agolparon en los exteriores de la oficina del Distrito, por lo que dos policías acudieron para tratar de mantener la calma.

Desde Bastión Popular, bloque 1, acudieron cinco madres de familia para saber en qué escuela cercana a su domicilio podrían matricular a sus hijos.

“Hay tres escuelas por nuestra zona, pero no nos quieren recibir los papeles, nos dicen que debemos venir aquí (al Distrito 8) para que nos den un tique y de ahí regresar, pero aquí nos dicen que debemos ir allá. No se ponen de acuerdo, hay desorganización”, dijo Maryuri Rodríguez, quien necesita un cupo para tercero de básica.

Desde Monte Sinaí llegó Mariela Coronel para intentar matricular a su hija en décimo año del colegio réplica 28 de Mayo. Hasta las 12:00 le dijeron que no había cupos disponibles.

La directora del Distrito 8, Jackeline España, señaló que se han dado 10.000 cupos en cinco colegios nuevos y en doce planteles se ofrecen dos jornadas.

“La gente que está aquí es la que esperó a última hora para hacer su trámite, fuera de tiempo... Se atendió a toda la nómina de estudiantes de los colegios que cerraron y en Socio Vivienda se está montando un campamento”, señaló España.

En tanto, en el Distrito 6 de Educación, que funciona junto al colegio 28 de Mayo, decenas de padres acudieron para obtener un cupo en el colegio réplica Aguirre Abad.

“Supuestamente sí hay cupos, me pidieron una planilla de luz o agua, así que ahorita me voy a verla y regreso”, expresó Ana Pincay, habitante de la cooperativa 27 de Enero.


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