Martes 19 de febrero del 2013 | 14:16 Migración

La participación de los inmigrantes en España alcanzó el 50%.

PATRICIA VILLARRUEL | MADRID

“¿Y, ahora, alguien nos va a dar algún certificado a los que nos hemos quedado sin votar?”. La pregunta se volvió el domingo recurrente entre los miles de inmigrantes que se vieron abocados a abandonar el recinto electoral de la Casa de Campo, en Madrid, sin sufragar. El temor al pago de una multa del Consejo Nacional Electoral (CNE) en caso de retornar al país movilizó a un buen número de votantes.

“¿Qué voy a hacer si hasta para abrir una cuenta de ahorros en Ecuador piden la papeleta de votación? Yo no tengo dinero para pagar ninguna multa”. La preocupación de la quiteña Alejandra Dávila coincidía con la de los ecuatorianos que a su alrededor esperaron, sin éxito, más de dos horas. ¿Fue este uno de los motivos de la gran afluencia de inmigrantes a su cita con las urnas?

Los datos de participación en España calificados de “históricos” por la embajadora Aminta Buenaño hablan de una asistencia superior al 50 por ciento de los 136.079 ecuatorianos empadronados. La cifra sorprendió a las autoridades diplomáticas.

El cónsul en la capital española, Gustavo Mateus, llegó a decir al concluir la jornada, que a lo largo del día 27.000 personas ingresaron al Pabellón de Convenciones de la Casa de Campo. Al final, solo 17.200 votaron, de un total de 44.823 registrados. Es decir, sufragó un 38%. “Muchos entraron con parejas o niños; de ahí, la diferencia”, se justifica. Lo cierto es que una hilera de un kilómetro y medio de personas se quedó sin votar en Madrid (alrededor de dos mil personas), tras esperar varias horas en las afueras del recinto de una superficie inferior a los utilizados en comicios anteriores. Mateus, insiste, “no hubo desorganización”.

En Palma de Mallorca, la participación llegó al 58%; en Barcelona, al 48,7%; en Andalucía, al 54,8%; y en Murcia, al 66%. El voto para los ecuatorianos en el exterior es facultativo. La presencia masiva “dice mucho del espíritu cívico”, en opinión de Buenaño.

“De patriotismo, nada. Yo he venido porque me vuelvo y no quiero tener que perder el tiempo con trámites, multas y esas cosas”, respondía José Olivo, camarero en paro, a la salida del local.

Mateus entiende este razonamiento: “debido a la crisis hay un interés por vincularse a la realidad ecuatoriana”.
“Existe un sector de la población que tiene la idea de retornar. Esto hace muy importante el voto a la hora de decidir quienes van a ser nuestros gobernantes”, agrega la Embajadora.

Juan Carlos Lucero, al frente de la Federación Nacional de Ecuatorianos en España (Fenadee), considera que “hubo un gran despliegue publicitario para motivar a las personas a ir a votar pero al mismo tiempo desinformación porque aunque no voten, si vuelven a Ecuador, deben ir al CNE a presentar el pasaporte para obtener la especie valorada en ocho dólares”.

Buenaño aclara que si el inmigrante se empadronó en el exterior y no votó, no pagará ninguna multa. El CNE le impondrá, sin embargo, una sanción acumulada por los comicios en los que no participó antes de cambiar su domicilio electoral.  “Esa es la información que no conoce el ecuatoriano”, advierte Lucero.

Pero la Embajadora insiste en la existencia de “un gran entusiasmo por participar porque por vez primera hay políticas migratorias muy definidas de gran apoyo, asesoría jurídica gratuita y acompañamiento en casos de indefensión”. En España, agrega, “se sienten los brazos protectores del Estado en cada uno de los consulados”. Y aporta un argumento más: “ha habido una presencia permanente de los ministros para trabajar con los migrantes. Eso ha dado cercanía”. El despliegue no tiene precedente.

En el último trimestre, la Embajada intensificó su actividad en coordinación con la Secretaría Nacional del Migrante (Senami), pero fue en las semanas previas a los comicios en las que se produjo un desfile de altos funcionarios. Se presentó el Plan Tierras para promover la creación de diez empresas agroproductivas entre los interesados en regresar a las provincias de Manabí y Guayas. El Ministerio de Educación ofertó 16.000 plazas de docentes para incorporarse al magisterio fiscal. La Senescyt promocionó su plan de becas. El Ministerio de Salud Pública entrevistó a los médicos interesados en formar parte del proyecto “Ecuador saludable vuelvo por ti”. El Ministro de Turismo, Freddy Ehlers, mantuvo una serie de encuentros con la colonia de migrantes en las ciudades con mayor población ecuatoriana. Una brigada móvil de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT) renovó licencias hasta un día antes de las elecciones. La Defensoría denunció el caso de un ecuatoriano afectado por las deudas hipotecarias en España ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. El canciller Ricardo Patiño visitó hasta en dos ocasiones Madrid. En la última, clausuró la Caravana Artística Rosa de los Vientos y participó en el acto de cierre de campaña de Alianza PAIS.

La influencia de los familiares en el país de origen también pesa, según Buenaño. “Hay un eco. Los inmigrantes saben de los grandes cambios que ha vivido el Ecuador en los últimos tiempos”. La satisfacción por los resultados se dibuja en su rostro. Ocho de cada diez ecuatorianos en España votó por Rafael Correa.

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