Curso para DT de fútbol

En cuanto leí la información que salió publicada por nuestras deportivas páginas, la semana pasada, inmediatamente llamé por teléfono al número 288-7169. Lo hice por el curso que se dictará en la Facso y que finalizará el próximo 9 de febrero, dirigido a técnicos, preparadores físicos, periodistas deportivos y gerentes de esa área.

Yo asisto, me dije. Llamé, me atendieron gentilmente, pero ¡las clases son los sábados! Y ahí ya no pude hacer nada porque me llevan en invierno a los maravillosos balnearios de nuestra costa. Eso quiere decir que me perderé una treintena de temas relacionados con la teoría y práctica de fútbol. Una lástima. La verdad es que me piqué porque yo considero que si me las doy de comentarista deportivo, y especialmente de fútbol, creo que me falta algo fundamental que es la visión de un entrenador, a los que también critico.

Pero si tengo algo que abona a mi favor es que fui futbolista profesional, dirigente, director de la Comisión de Fútbol no Aficionado y presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol; ya es una experiencia pero me falta la de DT. Y me enteré de que el instructor general del curso es Jorge Lazo y por allí entro con una explicación.

El primer entrenador serio que tuve se llamó Gregorio Esperon. Muy capaz, que fue seleccionado argentino en campeonatos sudamericanos y nos sacó (a mi equipo) vicecampeón juvenil en 1951 y campeón en 1952; también de reservas en 1951 y tuve por compañeros en el partido del título a José Vicente Balseca, Otto Legarda, Carol Farah, Bolívar Herrera, Pablo Zatizabal, Jorge Guzmán, Agustín Ferrero, Jaime Ubilla, Raúl Argüello, Patita Estrella y Cristóbal Jalón.

Y cuando jugué en primera categoría debuté con Cipriano Yulee, Jorge Chompi Henríquez, Eladio Leiss, Ricardo Riveros, Júpiter Miranda, Eduardo Bomba Atómica Guzmán, Mariano Larraz y tantos más.

Estuve, es fácil deducir, bajo la tutela de algunos técnicos, no solamente en Emelec, sino cuando me prestaron al Español en la primera B (donde fui campeón y regresé a Emelec). Luego me cedieron al Favorita, que también salió campeón, y donde tuve por compañero en 1958 a Enrique Cantos, Galo Papa Chola Solís, El Niño Jurado, exastros de Barcelona; también a mis excolegas azules Cristóbal Jalón, Adolfo Estrella y la Pava Garcés. No les cuento porque sería largo enumerar que también jugué en el primer campamento juvenil barrial de Guayaquil con 50 equipos (en ese entonces una cantidad gigantesca) organizado por la Liga Independiente de Salas Plúas; después integré el Inglaterra, famoso campeón barrial de la Liga Juan Díaz Salem.

Fui titular y seleccionado del Vicente Rocafuerte con dos títulos intercolegiales cuando estudiaba quinto y sexto años. Tuve como compañeros, entre otros, a Chalo Salcedo, Chino Asán, Heriberto Alvia, Santiago Elejalde, el Zambo Villacreses, Jorge Lazo, el Patucho Marquitos y tantos y tantos. El DT fabuloso era Ramón Unamuno.

No es mi ánimo escribir una autobiografía futbolística, pero sí decir que acumulé experiencias que después me sirvieron para llegar a ser dirigente de Emelec, representante en la Asoguayas y de allí en la ya comentada Ecuafútbol.

Pero algo me falta y es experiencia como DT. Cuando comencé como dirigente en 1962 me nutrí de las enseñanzas de Fernando Paternoster, el que fabricó el Ballet Azul y a los Cinco Reyes Magos; tuve muchas anécdotas invalorables. Cuando como dirigente nombré DT de Emelec a Jorge Lazo, que llegaba dejando un buen nombre en Barcelona. Gestioné y conseguí que fuera a Buenos Aires como alumno de José D’Amico, un exitoso entrenador que tenía a su cargo la escuela de Directores Técnicos de la AFA.

Al regreso, Lazo llegó henchido de orgullo y conocimientos y luego, cuando asumí la presidencia de la FEF, conseguí que D’Amico viniera a Guayaquil y Quito a dictar cursos a los entrenadores nacionales.

A Lazo y Ernesto Guerra, cuando dirigían a Emelec y Universidad Católica, les hice nombrar técnicos de la Selección al Mundialito de Brasil, porque ambos terminaron la primera vuelta como punteros del campeonato nacional.

Me he visto casi obligado a escribir algo de lo que más o menos sé de fútbol, pero me abstengo y soy medido en mis comentarios técnicos relacionados a las estrategias y disciplinas, y eso quería robustecer.

Deseo éxito a Lazo, que es muy buen argumentador y didáctico en las clases técnicas y prácticas que recibirán los asistentes. Y cuando también asistan como invitados a la Facso Edgardo Bauza, Gustavo Costas y Gustavo Quinteros, a quienes admiro, así como a los periodistas y a los preparadores físicos Rubén Alman y Denis Dau, que también admiro y respeto.