Reos tendrán mirada a la calle en nueva cárcel de Guayaquil

Pabellones de celdas ordenados y geométricamente alineados unos con otros, diseño de infraestructura moderna, amplios espacios entre los edificios de celdas, parqueos y edificios para gestiones administrativas es lo que se puede observar actualmente del nuevo Centro de Rehabilitación de Varones del Litoral, en el kilómetro 18 de la vía a Daule, en Guayaquil.

El complejo carcelario se construye en un área de aproximadamente 13 hectáreas a un costo de $ 43’175.000, a un costado de la Penitenciaría del Litoral y de la cárcel de máxima seguridad La Roca.

Este nuevo reclusorio y otros en el país, como en las ciudades de Cuenca y Santo Domingo de los Tsáchilas, empezaron a construirse tras la declaratoria de emergencia del sistema carcelario en agosto del 2010, antes en el 2007 ya se había declarado otra alerta.

En esa ocasión, el Ministerio de Justicia informó que la emergencia fue emitida luego de un estudio del sistema penitenciario nacional, realizado por la Unidad Transitoria de Gestión Emergente para la Construcción y Puesta en Funcionamiento de los Centros de Rehabilitación Social, ente adscrito a la cartera de Justicia.

La investigación reveló que existía un hacinamiento del 93% en el sistema carcelario nacional.

En la actualidad, la cárcel de Guayaquil está casi terminada y a diferencia de la Penitenciaría, cuyos pabellones se ubican a casi 1 km de distancia de la vía a Daule, este nuevo concepto de prisiones acerca la infraestructura a la vía, donde existen cooperativas de viviendas y negocios.

Los altos muros de concreto aparentemente son reemplazados por alambradas, aunque fuera del perímetro del metal las torres de vigilancia se mantienen estratégicamente ubicadas en diferentes partes del complejo carcelario.

Ricardo Vera, morador de la cooperativa San Francisco II, señaló que al frente del reclusorio, la cercanía de la cárcel con las viviendas es preocupante. “¿Cómo no me voy a sentir inseguro con la cárcel tan cerca?, quienes van a estar allí no son buenas personas”.

En la cooperativa La Germanía, uno de sus moradores, quien prefirió la reserva de su identidad, cree que la cárcel no se ve como una y que aparentemente le falta seguridad. “No se ven muros ni nada, vamos a ver cuando funcione cómo es que es”, manifestó confundido el morador, acostumbrado a los altos muros de la Penitenciaría y de la cárcel de mujeres.

Este Diario solicitó desde el pasado martes 4 información, por medio de correos electrónicos y llamadas telefónicas sobre la construcción del nuevo centro de rehabilitación a personal del Ministerio de Justicia en la ciudad de Quito.

Se buscó la versión de los funcionarios sobre el concepto de la cárcel, avances de construcción y detalles de su futuro funcionamiento, así como planos de la infraestructura, pero hasta el cierre de esta edición la información no fue dada.

En la página web del ministerio se detalla poca información del proyecto, tan solo señala que beneficiará a “3.716 personas privadas de la libertad” y que el “inicio de la construcción del Centro a cargo del Instituto de Contratación de Obras (ICO) se firmó el contrato el 28 de diciembre del 2012”, datos que son inexactos.

El 25 de octubre pasado, Teresa Coba, líder de la Comisión de Reforma Penitenciaria del Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, explicó durante una visita de expertos del Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente (Ilanud), que en este nuevo centro entrará en funcionamiento el sistema progresivo y regresivo de estadía de las personas privadas de libertad, ya que contará con pabellones de mínima, mediana y máxima seguridad. Los internos podrán ocupar los tres espacios antes nombrados. Esto permite que un privado de libertad que ha ingresado a máxima seguridad, por su buen comportamiento sea trasladado al de mediana y posteriormente al de mínima.