Repsol analiza alternativas para quedarse en Ecuador

La empresa española Repsol desea aumentar su presencia en Ecuador con la negociación de una extensión de sus operaciones actuales y con su posible participación en la licitación de nuevos campos en la Amazonía, dijo su gerente en el país andino, Luis García.

La compañía, que es la mayor productora privada de crudo de Ecuador, debe abandonar en 2018 el bloque 16 y el campo Tivacuno, y con ello acabaría su presencia en Ecuador, pero analiza alternativas para quedarse.

Para conseguirlo, la compañía le propondrá al Gobierno de Rafael Correa alargar su contrato actual en el bloque 16, con el compromiso de realizar inversiones adicionales, cuya cuantía aun no está definida, explicó.

"Querríamos el año que viene sentarnos con el Gobierno para negociar", dijo el gerente a EFE.

El otro frente para el crecimiento es obtener una concesión de los nuevos bloques en el suroriente del país, en los que Repsol tiene un interés particular dado que ya cuenta con operaciones al otro lado de la frontera, en Perú.

Actualmente, la multinacional española bombea 44.600 barriles por día en Ecuador.

Ecuador produce unos 509.000 barriles de petróleo al día y aspira a elevar su bombeo a 546.000 barriles en 2014, según dijo esta semana el Ministerio de Recursos Naturales no Renovables.

Para compensar el declive de los campos del país, el Gobierno impulsa "recuperaciones secundarias" de los pozos antiguos, aunque esos procedimientos encarecen el barril, y abrirá el próximo 28 de noviembre la licitación de las nuevas áreas en la Amazonía.

En ese proceso otorgará 13 bloques a empresas privadas o públicas, y adjudicará otros 3 bloques de forma directa a compañías estatales extranjeras en asociación con la ecuatoriana Petroamazonas.

Ese plan ha provocado el rechazo de algunas comunidades indígenas y de organizaciones ecologistas por sus posibles efectos en la Amazonía.

García afirmó que se puede hacer una explotación "con cuidado ambiental", dados avances técnicos de la industria petrolera.

"Si fuéramos adjudicatarios de alguna de las áreas, lo que siempre vamos a ver es cómo hacer un desarrollo con el menor impacto ambiental y social posible, reconociendo que cualquier actuación tiene un mínimo impacto", aseveró.

Expansión por América Latina

La expropiación de YPF por parte de Argentina este año no ha enfriado el
interés de invertir en América Latina de la empresa española Repsol,
que prevé una expansión en países como Brasil, Colombia, Perú, Bolivia y
Ecuador, según dijo el gerente de la compañía en esa última nación,
Luis García.

"Una cosa es la proximidad política e
ideológica, y otra cómo los gobiernos actúan desde el punto de vista
económico para conseguir lo mejor para su país", dijo García, quien
dirige Repsol en Ecuador y que ha trabajado en las operaciones de la
empresa en Argentina, Chile, Perú y Bolivia.

Los gobiernos de Ecuador y Venezuela apoyaron a
Argentina, en particular frente a la posibilidad de algún tipo de
represalia por parte de Europa, pero incluso en esos países quiere
expandirse Repsol.

En Ecuador, cuyo presidente Rafael Correa, comparte muchos postulados
con la mandataria argentina, Cristina Fernández, García no ve "ningún
motivo" para una decisión similar.

Por ello, en lugar de asustarse con la experiencia con Buenos Aires, Repsol planea incrementar sus operaciones en la región.

En Brasil prevé elevar su inversión, pues considera que el país se convertirá a medio plazo en "un gran productor de hidrocarburos" cuando la fase actual de exploración en nuevos yacimientos fructifique, explicó García.

En Bolivia tiene comprometida una gran inversión en el proyecto Margarita, que calificó como "clave" para la empresa, cuya meta es subir la producción de gas para su exportación a Argentina.

También pretende aumentar la extracción de gas en Perú, un país donde Repsol tiene una implantación grande, con el proyecto Kinteroni y con nuevas áreas de exploración.

Y quiere aprovechar el "boom" petrolero de Colombia, donde su presencia ha sido escasa, pero en el cual ha recibido concesiones de áreas de exploración, precisó.

En Venezuela participa en nuevos proyectos en asociación con la estatal PDVSA, mientras que en Ecuador aspira a ampliar el plazo de explotación de los yacimientos que opera actualmente y analiza los datos técnicos de nuevos bloques que saldrán a licitación este mes, con la perspectiva de pujar por alguno, dijo García.

Repsol ganó en los nueve primeros meses del año 1.796 millones de euros (2.288 millones de dólares), un 5,5% menos que en el mismo periodo de 2011, debido principalmente a los efectos de la expropiación de YPF en abril.

García opinó que el problema con Argentina es "puntual" e "inesperado", pues unos meses antes de la decisión, Repsol "era una empresa muy bien valorada por el Gobierno".

Buenos Aires confiscó las acciones de Repsol por el 51% de YPF tras acusar a la petrolera de incumplir sus planes de inversión, algo que la compañía niega.

La empresa prepara una demanda en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) contra el país austral.

Tras ese incidente, la estrategia de inversión de Repsol en América Latina refleja una apuesta por el negocio que le es más rentable, la exploración y producción, lo que se conoce como "upstream" en el sector.

La compañía prevé destinar a esa actividad el 80% de su inversión mundial en los próximos cinco años, calculada en unos 19.100 millones de euros (24.330 millones de dólares), según su plan estratégico.

Su meta es incrementar su producción en torno al 7% anual hasta alcanzar un bombeo de 500.000 barriles equivalentes de petróleo diarios en 2016.

Repsol es también la mayor empresa en España en transporte, refino y distribución de hidrocarburos, pero esa actividad se resiente de la crisis en el país europeo.

Su impacto está atenuado por su esfuerzo en el pasado por la diversificación internacional, como les ocurre a otras multinacionales españolas.

Ese es el camino por el que la empresa aspira a seguir con sus operaciones en América Latina, así como en Estados Unidos, Argelia y España, donde ha establecido sus proyectos prioritarios, según su plan estratégico.