Emigrante ecuatoriano muere en el desierto de Arizona


Marcos Velásquez.- Tras 56 días de incertidumbre, la familia de Byron Ramiro Solís Flores recibió la noticia: el ecuatoriano de 33 años murió en su intento de llegar a Estados Unidos a través de la frontera mexicana.

Solís Flores decidió emprender este viaje ilegal con el objetivo de encontrar trabajo y reunirse con su padre, relata su madre, Flor María Flores. Ella detalla que el trato con los coyeteros especificó que su hijo no recorrería el desierto de Arizona; sin embargo, ese fue el camino que tomaron.

El 29 de agosto, Byron viajó hacia Honduras y luego fue trasladado vía terrestre hasta Guatemala y México, detalla su madre. Tres semanas después de su partilla, ella logró comunicarse telefónicamente con su hijo, y en una de esas conversaciones Byron le avisó que los coyoteros pretendían llevaros por el desierto.

La madre, que se comunicaba a través del teléfono celular de un coyotero (de nombre desconocido), relata que la próxima vez que logró contactarse, el coyotero le respondió que su hijo ya había partido hacia el desierto.

El 2 de octubre, el primo de Byron llegó a Estados Unidos. Él le dijo a Flor María que su hijo se había golpeado un testículo mientras se arrastraban sobre unas rocas y que durante el trayecto por el desierto los coyoteros los separaron, pero él notó que Byron no estaba bien de salud.

Los padres de Byron pidieron respuestas a los coyoteros, pero ellos tenían certezas. Flor María dice que los coyoteros presumían que estaba preso porque no encontraron su cadaver; sin embargo, Manuel Solís, padre del occiso, recibió una llamada desde una morgue de Arizona que confirmó el deceso de su hijo.

Los médicos forenses encontraron el número en el bolsillo de Byron, y le indicaron que el cuerpo fue encontrado el 20 de octubre por los policías que resguardan esa zona fronteriza y que  fue identificado por los brackets que utilizaba en sus placa dental inferior.

La madre de Byron hace un llamado a la Secretaría Nacional del Migrante y al presidente Rafael Correa para tramitar la repatriación del cuerpo de su hijo.