Olga Fernández: ‘Ya encontraron las balas del policía que mató a mi hijo’

Olga Fernández cree que en pocos días se hará justicia por la muerte de su hijo Juan Pablo Bolaños, abaleado el 30 de septiembre del 2010 afuera del Hospital de la Policía. Los familiares y amigos del fallecido formaron el colectivo que lleva su nombre, pues lo consideran un “mártir de la democracia”.

Esta organización es parte de las bases de AP.

¿Cómo se encuentra el proceso judicial que investiga el fallecimiento de su hijo?

Pienso que hay que tener un poquito más de paciencia. Fuimos a la Fiscalía un tiempito atrás y nos supieron manifestar que a principios de octubre, para el 10, estarían ya llamándonos a una audiencia, pues ya encontraron las balas del policía que mató a mi hijo.

¿La Fiscalía determinó que las balas que mataron a su hijo son de la Policía?

Sí. En eso están. No sé el nombre (del sospechoso), pero me imagino que nos darán ese día de la audiencia.

¿Es la primera audiencia que se hará por este caso?

No, sí hubo la primera audiencia cuando al señor policía (inculpado) le trajeron de Guayaquil donde había estado haciendo un curso. Y ahí le conocí. Después de eso, como estaba con abogado, le dieron 90 días para que él pruebe lo contrario.

Entonces, ¿usted ya identificó al sospechoso?

Le conocí porque le trajeron de Guayaquil, puesto que ya sabían que las dos balas eran suyas, el nombre no recuerdo.

¿Hace cuánto fue la audiencia?

Ya cinco meses y solo dieron 90 días, pero me supieron manifestar que se alargaron porque pidieron peritajes, algo así, yo no entiendo mucho de las palabras que utilizan ellos porque no soy abogada.

¿Cómo califica el trabajo de las autoridades judiciales?

En general, pienso que falta mucho por avanzar en la justicia. Se halla a los culpables –bueno, eso creo que depende ya del dinero, no sé cómo se manejará la justicia–, se encuentran a los culpables y al mes, dos meses, ya están fuera. Yo casi en la justicia –le digo de corazón– no confío. Lo que en sí confío es mi Señor Jesús. Él sacará toda la verdad a la luz. En la justicia terrenal hay mucho por hacer.

Y en el caso específico de su hijo, ¿cómo ha visto el accionar de la justicia?

Bueno, ustedes saben, cuando uno es de a pie, eso demora. Pero estoy viendo que sí se ha trabajado, aunque demora, pero pienso que todo están haciendo legalmente y espero que sea todo lo justo.

¿El Gobierno actual le ha brindado apoyo?

¿Apoyo en qué sentido sería?

Apoyo en general. Luego del 30 de septiembre el Gobierno hizo una serie de ofrecimientos a las víctimas y sus familias, desde empleo hasta viviendas. También abogados. ¿Llegaron a usted?

Para hablar de eso, primero, nosotros no salimos (a las calles) para luego cobrar. Para decir luego: “Mi hijo murió y voy a cobrar”. Ver que por primera vez en la vida en Ecuador, salgamos a apoyar a la democracia, a un presidente, fue sorprendente. Pienso que no fuimos para que nos den casa o trabajo, pero si me ayudan, pues que Dios les pague, no voy a decir que no, pero tampoco estoy cobrando por la muerte de mi hijo.

¿Nunca hubo ningún ofrecimiento del presidente hacia la familia?

El apoyo sí. Estoy muy agradecida. Pero así me dieran carros o casas nada será igual. La partida de mi hijo fue muy dura. No quisiera topar esos temas. Lo que cuenta es que valió la pena. Pueden decir, de pronto, esta señora cómo dice que valió la pena. Ya está muerto y valió la pena porque se ve una verdadera democracia. Los que murieron ofrendaron la vida. Fue un propósito muy bonito, darnos un sacudón como pueblo y al Gobierno. No vamos a decir que el señor presidente es perfecto, pero sí se le ve que está a favor del pueblo.

¿Usted sigue con el abogado Joan Paul Egred?

La verdad es que ese temita no me gustaría toparle porque, le digo, cuando uno está anestesiado, uno no sabe lo que está haciendo... Lo único que le digo es que mi hijo no tiene precio y que valió la pena que pase esto porque ha fortalecido la democracia. Seguiremos luchando por este proceso como colectivo a favor de la revolución ciudadana.

¿Egred era el abogado con el que el Gobierno les ayudó?

Desconozco. Yo no vine a hablar de eso.

¿Cómo cambió su familia a partir de la muerte de su hijo?

Siempre hemos sido una familia unida, pero esto ha servido para unirnos más. Mis hijos son huérfanos. Juan Pablo estaba cursando el cuarto año de Economía en la Universidad Central. Mi otro hijo estaba trabajando y el menor solo se dedicaba a estudiar. La pérdida fue un desequilibrio total, pero seguimos luchando.