Clínica de Nueva Loja duplicó sus ingresos por convenio con IESS

PAÚL MENA MENA
NUEVA LOJA.- Faltaban pocos días para que se termine el 2011 cuando el guardia del Hospital del IESS de Ibarra (Imbabura) entró a las oficinas donde funciona la Jefatura del Seguro de Salud con una caja de cartón pesada.

- Aquí les traigo un regalo navideño de la Clínica González, bromeó con un grupo de empleadas administrativas.

En la caja había cientos de facturas que ese centro de salud había enviado desde Nueva Loja (Sucumbíos) al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social en Imbabura, sede administrativa para la zona norte del país, a fin de que certifique los pagos de los últimos meses.

- ¡Cómo nos asustamos! ¡Si eran un montón de facturas, como nunca!”, exclamó una de las funcionarias, que pidió la reserva de su nombre, al recordar ese día y añadió que tuvieron que pedir ayuda a dos médicos para avanzar con la verificación de todos esos comprobantes.

La Clínica González es el único establecimiento de salud privado de Sucumbíos que tiene un convenio con el IESS para atender a los afiliados y jubilados de esa provincia. Sucumbíos tiene 38.456 afiliados registrados, contando a los beneficiarios del Seguro Social Campesino, pero sin incluir a los trabajadores petroleros, en su mayoría afiliados en Quito.

Los dueños de la Clínica González son primos hermanos de Ramiro González Jaramillo, quien -luego de una larga trayectoria como dirigente de la Izquierda Democrática- encabeza el Consejo Directivo del IESS, desde junio del 2008, en representación del presidente Rafael Correa.

Galo González Granda tiene el 99,8% de las acciones y el 0,02% restante corresponde a sus hermanos, Julio Aquilino y Rosa Elvira. Ellos son oriundos de Celica (Loja), al igual que su primo, y migraron a Sucumbíos en los años ochenta.

En Nueva Loja, el Seguro también envía a sus pacientes al hospital estatal Marco Vinicio Iza, con el que también tiene un convenio. Sin embargo, la diferencia de los pagos entre la clínica privada y el hospital público es enorme.

Documentos oficiales del IESS revelan que desde el 2007 los pagos del Seguro han crecido geométricamente, alcanzando su mejor momento en la administración de Ramiro González. Ese año, la clínica cobró facturas por $ 90.022; en el 2008, por $ 147.471; en el 2009, por $ 249.650; y en el 2010, por $ 541.829. En el 2011 se produjo el salto más importante: la facturación llegó a $ 1'224.813.

En cambio, los pagos al hospital público son menores. En el 2007 este recibió $ 3.224; en el 2008, $ 6.598; en el 2009 llegó a $ 21.577; en el 2010, a $ 25.824; y en el 2011, a $ 52.029.

La clínica privada está catalogada como de primer nivel, el más básico, y tiene 40 camas desde el año pasado (antes tenía solo 18).

El hospital es de segundo nivel, pero brinda algunos servicios de tercero, y tiene 47 camas, destinadas al servicio público de salud.

Según el balance que la Clínica González entregó al IESS en marzo pasado para renovación de su acreditación, sus ventas totales fueron por $ 1,8 millones durante el 2011. Como ese año el Seguro le pagó $ 1,2 millones, el IESS representa el 64,7% de sus ingresos.

Galo González ha consolidado la autodenominada Corporación González con catorce negocios, según el Servicio de Rentas Internas. Entre ellos se cuentan comercializadoras de electrodomésticos, farmacias, bodegas de víveres, un hotel y una radio.

La clínica -que abrió sus puertas en 1985- funciona en un edificio de cuatro pisos y está en pleno centro de Nueva Loja.

Esta casa de salud, que se constituyó como empresa en el 2006, ha suscrito convenios con el IESS desde 1995.

Las ganancias le han permitido a la clínica ampliar su infraestructura. El año anterior abrió una sucursal a una cuadra de la matriz, con lo que sumó 22 camas hospitalarias a las 18 que ya tenía, y en octubre pasado inició la construcción del Hospital González, que contará con 105 camas hospitalarias, 10 camas de terapia intensiva y 9 quirófanos.

Mientras esos planes avanzan, la construcción de un hospital del IESS se ha ido aplazando por enredos administrativos y legales, pese a que en el 2009 una organización barrial y el Municipio de Nueva Loja donaron al Seguro Social tres terrenos para esa obra.

En toda la provincia, el Seguro Social tiene un centro ambulatorio, que no cuenta con los requerimientos necesarios para atender a los afiliados, según un informe de la Defensoría del Pueblo de Sucumbíos. También tiene ocho dispensarios en parroquias rurales para brindar atención primaria a los afiliados al Seguro Campesino.

Este Diario solicitó, por escrito, una entrevista a Ramiro González el 22 de junio pasado, pero no obtuvo respuesta. También buscó una con Galo González, pero en su lugar habló la administradora de la clínica, Sandra Sánchez Sánchez.

En su oficina, Sánchez indicó que no se han incrementado los pagos del IESS a la clínica, sino que “se han incrementado los pacientes, que es diferente”.

Argumentó, primero, que el número de beneficiarios ha aumentado porque las exigencias legales se han endurecido con respecto a la obligación de afiliar a los trabajadores.

Según las estadísticas del IESS, en el 2007 hubo 9.172 afiliados en Sucumbíos; mientras que en el 2011 la cifra ascendió a 16.372, sin contar a los afiliados del Seguro Campesino.

Sánchez agregó que la cantidad de pacientes también creció por una resolución del Consejo Directivo del IESS de febrero del 2011, que dispuso que los hijos de hasta 18 años de los afiliados también pueden acceder al servicio de salud. Antes regía una resolución de junio del 2009, que ordenaba atender a los hijos de hasta 6 años.

La administradora negó que la empresa haya sido favorecida por el parentesco entre Galo y Ramiro González.

Por el contrario, indicó, la clínica ha sido perjudicada, debido a que el IESS se retrasa y paga menos de lo que factura por la atención a los pacientes.

Citó como ejemplo que el año pasado el Seguro Social le descontó $ 110.000, con el argumento de que la clínica había suministrado medicamentos que no estaban contemplados en el contrato.

“Solamente con la posibilidad económica del doctor Galo González (se) puede hacer lo que él hace, subsidiar al Seguro Social”, afirma Sánchez. Y agrega: ¿Sabe usted qué deberían hacer los afiliados? Una placa gigante a la entrada de Lago Agrio, agradeciéndole”.

Otra clínica

En febrero del 2006, la clínica privada Nuestra Señora de El Cisne, de Nueva Loja, también fue acreditada por el IESS como hospital de primer nivel. Le dio un permiso por un año, pero no lo renovó. Desde entonces, la Clínica González ha sido la única empresa calificada en Sucumbíos.

Protestas

Unos 500 afiliados y jubilados de Nueva Loja hicieron una marcha el 13 de marzo pasado exigiendo la construcción de un nuevo hospital. Protestaron, además, por la deficiente infraestructura del Centro Ambulatorio del IESS.

Centro Ambulatorio

El Centro Ambulatorio fue creado en 1991. El alquiler del edificio donde funciona cuesta $ 3.600 mensuales.

El contrato de arrendamiento termina en diciembre de este año.

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