Rezagos del clásico
ochavez@parquedelapaz.com.- Es grato que el Clásico que los guayaquileños llamamos del Astillero haya despertado inquietudes en los lectores de esta columna, que me dispensan con sus comentarios y hago especial énfasis con dos de ellos, y mis anticipados agradecimientos.
Freddy Crespín aclara que dos equipos, por ser de una misma ciudad, no necesariamente protagonizan clásicos. Es verdad, pero se da con más frecuencia que si fueran dos ciudades distintas. Por ejemplo, el Manchester United juega el clásico con el City de la misma ciudad de ambos.
Racing e Independiente, los dos de Avellaneda, juegan un clásico, pero también son de la misma ciudad ya que Avellaneda es una urbe que se separa de Buenos Aires a duras penas por una calle. Es famoso el clásico argentino Boca Juniors contra River Plate, nacidos ambos en el barrio de la Boca, en la desembocadura que ellos llaman del Riachuelo. Años después River se pasó al barrio de Belgrano y Boca se quedó donde nació. Este clásico argentino trascendió del barrio, a la ciudad, y es del país.
Algo parecido al Alianza Lima contra Universitario, en tanto se trataba de pobres y ricos, pero los dos son de Lima. En fin hay clásicos y clásicos y, por supuesto, aglutinan miles de fanáticos a su alrededor.
El clásico ecuatoriano Barcelona-Emelec tiene historia (que es otra razón más para llamárselo clásico). Nacieron con cuatro años de diferencia en la década de los veinte, en el siglo pasado, en el mismo barrio del Astillero en el sur de Guayaquil, a dos cuadras de distancia entre un club y el otro. Inicialmente daba lo mismo que una persona se hiciese socio de uno u otra institución.
Un club tenía cosas que el otro no tenía y el intercambio era normal. Con el correr de los años se fueron distanciando competitivamente y eran multipracticantes de varios deportes, entre los más destacados, béisbol, básquet, y luego fútbol. Ambos conjuntos ascendieron a la primera categoría del fútbol guayaco con un año de diferencia. Emelec en 1946 y Barcelona en 1947. (Nadie me lo contó, yo lo viví), pero no jugaban todavía como clásico. Algunas veces he descrito estas vivencias y ahora trataré de sintetizarlas.
Repito, las viví. Veamos.
El más popular era el Norte América, pero ya ese equipo iba bajando en rendimiento mientras los eléctricos subían de rango con jugadores extranjeros. Entonces aparece Barcelona con puros criollos (hasta 1959) para frenar a los aniñados de la ciudad. Y así se produce la subida de los amarillos versus los aniñados millonarios.
Y se incendió el mechero. Hay más por añadir a esta apretada síntesis. Es fácil deducir que la rivalidad y los antecedentes fueron creciendo, se extendió por todo el país y es, sin lugar a dudas, el clásico nacional por excelencia.
Debo también unas palabras el aficionado emelecista riobambeño Moisés Fierro Oviedo que también reclama con justicia al decir que Barcelona-Emelec es un clásico nacional ya que en su ciudad se divide en dos las fanaticadas por estos equipos nacionales, como son eléctricos y toreros. Gracias por la invitación para ir a Riobamba. Si viajo a ver fútbol le avisaré, aunque ahora lo hago con menos frecuencia porque ya hace rato dejé de ser un pibe. Regresemos al tema.
Clásico es el ejemplo, el modelo que se debe imitar. Ojalá en el fútbol, que es una de mis pasiones en la vida, se puedan crear más clásicos en nuestra tierra, Ecuador. Pero la verdad por ahora, como que está dormida esta idea. Los ecuatorianos tenemos la suerte de tener este Emelec-Barcelona, y les digo: es lindo vivirlo. Esta vez ganó merecidamente el equipo torero (1-2) porque hizo los goles, pero los del bombillo jugaron un gran partido. Les faltó aprovechar las oportunidades de anotar. Pero fue un excelente juego, y vivirlo es espectacular porque las dos hinchadas son fabulosas.
Hace años fui dirigente y propuse un itinerario de juegos clásicos comenzando desde Loja, por el sur, hasta llegar al Carchi. Y viajar por Esmeraldas, Manabí, Los Ríos, El Oro y rematar en Guayaquil. No me hicieron caso. No se imaginan lo que se pierden los dos equipos jugándolos en pretemporadas.
Para terminar, gracias por las cartas y sí, el clásico del fútbol ecuatoriano es el llamado Clásico del Astillero, es decir Barcelona y Emelec.




