¿La culpa es del maestro?
Contaban los normalistas antiguos que al final de cada curso los profesores eran evaluados desde distintas perspectivas. Una de ellas era el aprovechamiento del alumno. Se consideraba que si pocos alumnos no adquirían los conocimientos deseados, el profesor debía investigar el motivo y recurrir a todos sus conocimientos para revertir la situación, pero si los que no aprobaban los exámenes eran muchos o todos, se juzgaba que, indudablemente, la responsabilidad era del profesor.
Cuando se trataba del cumplimiento de las normas, el criterio era parecido, si las incumplían uno o pocos estudiantes, se esperaba que el maestro indague las razones individuales y trate de lograr el cambio de conducta, pero si los trasgresores eran muchos o todos, había dos alternativas: considerar que la norma era inadecuada y muy difícil de cumplir o que el profesor no reunía las características necesarias para lograr que todos los discípulos respetaran las reglas y rigieran su conducta por las disposiciones preestablecidas.
El recuerdo de esta forma de evaluar a los maestros se hizo presente al oír que en las esferas oficiales se compara el caso de las inscripciones y firmas falsas con la copia en los exámenes, considerando que si un alumno copia es un error pensar que la culpa es del maestro, la verdad es que hay dos aspectos a considerar: el uno, que el alumno lo haga porque no entendió lo trasmitido por el maestro; y el otro, porque a ese maestro es fácil copiarle. En ambos casos hay algo de responsabilidad del maestro pero, evidentemente, también la hay del alumno y sus particulares características.
Pero cuando, para seguir con el símil, copian todos los alumnos, no hay duda alguna, la responsabilidad es del maestro que no supo instruir, ni educar, de tal manera que sus discípulos distinguieran entre un acto lícito y otro que no lo es y, por supuesto, esto es incuestionable, no fue capaz de controlar el orden y la trasparencia el rato de la prueba.
Si en todos los partidos, incluyendo Alianza PAIS, que se autodefine como el más grande y el que presentó más firmas, las hay falsas, la probabilidad de que la culpa, siguiendo con la comparación, sea de los partidos es bastante improbable. Luego hay que pensar también e investigar en los niveles de responsabilidad del maestro, esto es del Consejo Nacional Electoral, que no logró realizar un control eficaz y proyectar la respetabilidad necesaria.
El asunto es de enorme importancia para la vida democrática del país y la obligación de las autoridades correspondientes es investigar en todas las instancias, sin excluir ninguna. Hay que encontrar a los responsables, buscar soluciones confiables y ofrecerles a los ciudadanos la garantía de que el próximo sufragio será realizado limpiamente, sin que haya sospecha alguna sobre su nitidez, aunque eso suponga, como ha dicho el propio presidente del Consejo Nacional Electoral, una reingeniería, o ir más allá a un relevo.
Hay que investigar los niveles de responsabilidad del maestro, esto es del Consejo Nacional Electoral, que no logró realizar un control eficaz y proyectar la respetabilidad necesaria.
