¡Tanto absurdo!

Para esto sirve la escritura, no para alabar al poder (que para eso ya tiene su coro infinito) sino poner en escena los abusos.

El inefable juez Juan Paredes. Su "pureza" santificada en lavandería de alto poder político y con premio incluido. He escuchado al fiscal Gagliardo. Así se defiende. Uno: ¿Por qué no hizo una reconstrucción de la famosa noche del fallo? No era necesario, entre otras, porque escribir más de 20 páginas en algunas horas no es nada extraño. Propuesta mía: usted, incluso con experiencia, intente escribir un documento importante en ese tiempo. Dos: ¿El famoso Chucky Seven? Según expertos hay millones de usuarios similares en el mundo y no hay manera de saber qué contenía ese documento. Pregunto: ¿Le habrá hecho al juez Paredes una pregunta clave: explique y justifique qué documento importante recibió a las 11:10 de la noche mientras redactaba la sentencia? Tres: ¿El poco tiempo que se tomó el juez en analizar este caso complicado? Con el sistema oral ya no es necesario porque lo que se dice en las audiencias es lo importante. Caramba, ahora sí temo más por la justicia, yo pensé que los jueces llegaban muy preparados y la oralidad era una manera de acelerar los procesos, no de acortar la profundidad. Cuarto: ¿La jueza Encalada? Su grabación era ilegal. Es verdad, pero ¿no había que llamarla para saber qué sabía? Quinto: ...Obviamente, no hay ninguna vinculación con el Gobierno. Fin de la historia.

El presidente decide suspender publicidad a los medios "corruptos y mercantilistas". Uno puede no estar de acuerdo, pero probablemente es su derecho en un sistema como el nuestro (en otros lugares no podría darse simplemente como una decisión emotiva del mandatario). Mi pregunta: ¿Y por qué mis impuestos sí tienen que ir a financiar obligatoriamente los medios de comunicación públicos que yo considero mediocres y entregados al Gobierno, sin poder evitarlo? La emotividad e ideología del jefe sirve; la mía, no. Siempre la asimetría del poder entre el Gobierno y los ciudadanos.

Las limitaciones a la velocidad y las triples graves sanciones. No discuto la lógica porque podríamos pasar días enteros discutiendo sin acuerdo, aunque sí creo que antes de sancionar a ciudadanos normales se debió atacar las dos grandes causas de accidentes, lesiones y muertes: los borrachos y los camioneros/buseros. Además hay un principio importante de la Constitución: la prisión debe siempre ser una alternativa última, última. ¿Al Gobierno no le importa su Constitución? Otra pregunta: cuando funcionarios públicos manejan obras sin nunca señalar los peligros, con lo cual las carreteras son igual de peligrosas que por la velocidad de los conductores, ¿a quién se responsabiliza y se sanciona?

Finalmente, Vanguardia. Ciertamente si cometió faltas laborales debe ser sancionada, no hay razón para que se le perdone. La duda es: ¿Acaso a otras empresas pequeñas se les da el mismo tratamiento? ¿Se les persigue? ¿Se les aplica el peso estatal en cada mínima oportunidad? ¿Se les incauta información? Permítame dudar. Siempre el poder absurdo que abusa.