Sandra y Paola, al rescate de perros y gatos abandonados
Sandra Guaycha es una joven guayaquileña que rescató en calles distintas de Guayaquil a Vaquita y Blanquita, dos perras con enfermedades que las ponían en riesgo de morir.
Ella las atendió, les salvó la vida y comprobó que una de ellas, Blanquita, tenía cáncer.
Tres semanas después del rescate tuvo que enfrentar 19 "problemas", ambas perras estaban preñadas y en total parieron esa cantidad de cachorros.
Entonces comenzó lo más difícil para Guaycha: buscar familias para que adopten a los cachorros e ir a dejar a cada uno a sus nuevos hogares, eso sí, con la condición de que a los cuatro meses sean esterilizados para evitar la reproducción.
El recorrido para dejar a los cachorros le ocupó varios días y en la primera jornada llegó a su casa pasada la medianoche.
Para ello, en su carro colocó a los perritos en un recipiente plástico grande, llenó una tetera con leche deslactosada que había comprado y junto con su hija Paola, de 3 años, inició la entrega de estos animales, incluidos otros dos gatos que deambulaban en las calles.
Acudió a hogares del centro, norte y ciudadelas alejadas. Luego del recorrido, al llegar a su casa, uno de los gatos que no alcanzó a entregar entró al panel del auto y no pudo salir. Ella le dejó comida y las ventanas algo abiertas. Al día siguiente llevó el auto al mecánico y le cobró $ 20 por desarmar esa área para sacar al gato. Además se le dañó el velocímetro. "No pude dormir, a las cinco de la mañana fui a ver cómo seguía", evoca.
Luego de ese percance fue a Solca a comprar medicamento para Blanquita, después a la cdla. Terra Nostra (km 13,5 vía a la costa), siguió a la cdla. Panorama, en Durán, a entregar otro perrito. Posteriormente a la cdla. Los Samanes y también pasó por la casa de la mamá de ella para que Paola comiera.
Al término de la jornada retornó a su casa con cinco cachorros que se suman a otros ocho perros que la esperaban. "Ahora no trabajo, todo (lo que gasta) es por medio de Él (señala hacia el cielo). Hay gente que me ayuda, otra no", dice.
Para costear su ayuda a los animales se financia con bingos, feria de dulces o mercados de pulgas. Debe $ 150 a una veterinaria por los gastos al atender a un can que halló con heridas y luego murió. Debe asumir los gastos de quimioterapia de Blanquita, cada sesión le cuesta $ 20.
Acude a cuarteles de bomberos para que unos cuantos animales que recoge permanezcan allí hasta conseguirles un hogar permanente. Uno de esos locales es el de Samanes II, donde están los perros el Mocho y el Viejo, este último que no podía pararse cuando lo rescató. Lo alimentó con calcio, nutrientes y vitaminas, y ya camina. Además les da de comer a otros perros en su cuadra.
Al donar un perro verifica dónde se quedará porque en ocasiones los adquieren para reproducción o venderlos. Desde pequeña le gustaron los animales y para ayudarlos conoce al detalle los reglamentos de tenencia de mascotas y se involucra con personas de la agrupación Trato Ético para los Animales (TEA).
Una de las mascotas que más la ha emocionado es Puca, de raza chihuahua, que la recibió de una amiga tras ser rescatada porque vivía en un cuarto de lavandería. Vive en su casa. Esta perrita era muy nerviosa, introvertida, temblaba, pero luego cambió y vive en la casa de Guaycha, ubicada en la coop. Juan Montalvo, kilómetro 8,5 de la vía a Daule .
Justifica su actividad de ayuda a las mascotas porque considera que hay pocas entidades que protegen a los animales. "Los perros son seres vivos, son una creación de Dios", expresa cuando se despide durante su jornada entregando cachorros. Aún le quedaban cinco.
Visitas
Sandra Guaycha luego de dar en adopción a perros o gatos acude a visitarlos para verificar que se encuentren en buen estado, no sufran maltratos y que a los cuatro meses hayan sido esterilizados.
Denuncias
En su actividad voluntaria ella ha puesto dos denuncias en comisarías porque las familias no tratan bien a los perros. Para ayudas en esta tarea, llamar al teléfono (08) 508-3023.




