Fausto Ortiz: 'Inversión requiere de mayores garantías'

El actual modelo del Gobierno hace mayor énfasis en la salud, en la educación, en lo social, pero como sistema económico no creo que exista un cambio drástico. En ese contexto, Guayaquil sigue como en el pasado. La gente sale a trabajar al no depender de la burocracia. Lo que ha existido es que mucho del sector informal se apoya de la abundancia de importaciones que el Ejecutivo quiere controlar con medidas restrictivas.

"Además, no hay respaldo al sector agroexportador. Hay que fomentar las exportaciones, lo que requiere de políticas claras para dar tranquilidad y garantías a las inversiones de largo plazo, y eso no está ocurriendo. Necesitamos atraer la inversión con la certeza de que el Gobierno pueda enfrentar una crisis. Eso está faltando. En otros países de la región, como Brasil y Perú, hay un apoyo frontal a los exportadores.

"Ahora el empresario guayaquileño debe buscar la exportación de productos con mayor valor agregado que la materia prima. Pero ello va a ocurrir cuando se sientan las condiciones. Una ventaja de la ciudad es que su gente no depende de lo que haga el Gobierno para conseguir el desarrollo. La Cámara de Industrias tiene un proyecto de mover la zona industrial hacia Posorja con infraestructura portuaria. Ese proyecto es importante, porque no es una obra de un par de años donde hago movimiento de tierras, contrato gente, siembro plantas y luego esas personas se quedan desempleadas. En una zona industrial se requiere de personal de forma permanente para la etapa posterior. Aunque siempre sería mucho mejor contar con recursos estatales o algún tipo de incentivo tributario o laboral.

"Creo que es adecuado desarrollar otros lugares, porque Guayaquil no puede estar absorbiendo todo el movimiento migratorio. El asunto es que haya recursos para atender ambos sectores. Insisto en que los proyectos que tendrán éxito en el largo plazo son los que tengan el respaldo privado. Hoy el sector público tiene recursos, pero cuando no haya dinero la inversión puede quedarse trunca y la obra pública como un elefante blanco. Con apoyo privado hay menos posibilidad de fracaso.

"Cada zona tiene el derecho a desarrollarse. Pero corremos el riesgo de que con abundancia de recursos pueden mal asignarse hacia sectores que no lo demandaban como ha ocurrido en la última década en el país".