Fiesta en Londres

Un paseo histórico por los últimos doscientos años de la vida y cultura británicas fue el hilo conductor de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos, el viernes.

El espectáculo, a cargo del director Danny Boyle, ganador de un Óscar por la película Slumdog Millionaire, encontró inspiración en la obra La tempestad, de William Shakespeare. Este viaje onírico se inició en los campos de la era victoriana y llegó hasta la época contemporánea.

Con el sonido de los tambores de mil personas, el evento rememoró la revolución industrial con altas chimeneas quebrando la campiña, las guerras mundiales del siglo XX, hasta la actualidad de un Londres punzante.

En una parte de la presentación se destacó la labor de instituciones locales, como el hospital de niños Great Ormond Street, y se evocaron famosas obras de la literatura como Peter Pan y la más reciente serie de aventuras de Harry Potter.

Hubo una secuencia que festejó una de las máximas exportaciones británicas del último medio siglo: la música popular.

El evento, de tres horas de duración, fue ejecutado por diez mil voluntarios, actores y técnicos. Fue visto por más de mil millones de personas en el mundo y tuvo un costo de 27 millones de libras (unos $ 42 millones), menos de la mitad de lo que, según se estimó, se destinó en la inauguración de Beijing 2008.