Mujeres al ruedo, emotiva tradición que se consolida
Wilson Pinto
AMBATO.- En homenaje a San Pablo, patrono de la comunidad ubicada en la parroquia ambateña Santa Rosa, desde hace cinco años se realiza la corrida de toros en la que participan únicamente mujeres. Esta jornada atrae cada vez a más turistas de la misma provincia de Tungurahua e incluso de otras vecinas.
Este año, por primera vez, estuvo entre las trece participantes una mujer indígena de la parte alta de la parroquia, llamada Ana Tisalema, destacó el organizador Ricardo Araujo.
En Tungurahua están permitidas las corridas de toros. Ahí no se aceptó, en la consulta popular de mayo del 2011, la prohibición de matar animales en espectáculos públicos.
Antes de la corrida, algunas se muestran nerviosas, como la lugareña Silvia Galarza, quien decidió torear porque, declaró, le parece que esta actividad le brinda emociones que nunca antes sintió. Pero Rita Manobanda añade que también es para demostrar que las mujeres, al igual que los hombres, son capaces de entrar al ruedo y ponerse frente a un toro.
Es la hora indicada para que comience la corrida: las 15:00 del martes. La plaza está totalmente llena. Hay alrededor de 2.000 personas en el tablado.
De fondo se escucha la música de la banda de pueblo contratada para alegrar el ambiente. Todas se reúnen en un solo sitio, como para darse fuerzas entre ellas y desearse suerte.
Comienza la corrida. Galarza recibe en la cara el golpe de un toro. Pide que le presten una moneda para apretarse en la parte afectada antes de que se le hinche. No se intimida y sale otra vez al ruedo.
Una voltereta de Rita Manobanda hace que el público se emocione. Todas tratan de hacer lo mejor porque se habla de un primer premio de $ 200 en efectivo, donado por los priostes y algunos auspiciantes. Alexandra Castañeda, al igual que el año anterior, hace piruetas con su capa. Después confiesa que esas técnicas se las enseñó su esposo, Luis Caiza.
Al final de los cuatro primeros toros, el jurado escoge a Castañeda, Galarza, Manobanda y Miriam Quinatoa como las finalistas. Un toro para cada una y el público, por el sonido de los aplausos, escoge a las mejores.
Se termina la faena en medio de la algarabía de los asistentes, mientras se escucha la música de banda y empieza a anochecer. Las mujeres reciben sus premios: $ 200 y trofeo para Castañeda, $ 100 para Galarza, $ 50 para Manobanda y una licuadora para Quinatoa.




