Más de 300 muertos en Siria, en la jornada más sangrienta en 16 meses

AFP-EFE
DAMASCO.- La jornada más violenta en Siria dejó 310 muertos, en su mayoría civiles, en la represión y los combates, el balance más grave en 16 meses de revuelta, informó ayer el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH).

Al menos 139 civiles, 98 soldados y 65 insurgentes, murieron, según esta organización no gubernamental con sede en Gran Bretaña que obtiene sus informaciones de una red de militantes en Siria. "Es el mayor balance desde el comienzo de la sublevación, ya se trate de civiles, rebeldes o soldados", declaró Rami Abdel Rahman, presidente del OSDH.

El número más elevado de decesos fue registrado en Damasco y su provincia, con 47 civiles y 23 guerrilleros muertos. Desde hace siete días se producen combates en la capital entre el ejército y los rebeldes.

La revuelta iniciada en marzo del 2011 contra el régimen de Bashar al Asad dio inicio a la represión y la violencia contra los grupos de oposición y la población civil que dejan más de 15.000 muertos en el país, así como decenas de miles de desplazados a los vecinos Turquía y Líbano, y más de un millón de desplazados internos.

Mientras, el Consejo de Seguridad de la ONU votó ayer de forma unánime a favor de ampliar por un periodo final de 30 días la misión de sus observadores en Siria (UNSMIS) y así proporcionar oxígeno a la labor mediadora de Kofi Annan y su plan de paz para el país árabe.

"Pedimos a las partes que garanticen la seguridad del personal de UNSMIS sin perjuicio de su libertad de movimiento y acceso, además de subrayar que la responsabilidad principal en ese sentido recae sobre las autoridades sirias", señala la resolución aprobada.

En tanto, el régimen sirio organizó los funerales oficiales para los tres altos mandos muertos el pasado miércoles en un atentado en Damasco, informó la agencia oficial Sana.

El medio estatal hizo referencia al cuñado del presidente sirio, el general Asef Shaukat, uno de los principales responsables de la seguridad, al ministro de Defensa, el general Daud Rayiha, y al jefe de la célula de crisis creada para sofocar la revuelta, el general Hasan Turkmani, que murieron en el ataque. Los cuerpos fueron trasladados a sus sitios de origen.