Sirios y extranjeros huyen del país; latinoamericanos están en alerta

AFP-EFE-BBCMUNDO.COM
DAMASCO.- Centenares de personas huían ayer de los barrios de Damasco, escenario de combates de una extrema violencia, tras el atentado que costó la vida a tres altos responsables del régimen, entre ellos, el cuñado del presidente Bashar al Asad.

En la capital siria la vida cotidiana parecía desarrollarse en cámara lenta. La mayoría de las tiendas en las calles comerciales del centro estaban cerradas y en las que permanecían abiertas, escasos clientes se abastecían a toda prisa.

La situación es catastrófica, dijo un habitante, y añadió que en algunos barrios no se conseguían alimentos ni medicinas.

Cientos de personas huían por temor a una ofensiva gubernamental de los alrededores del suburbio de Mazzé, donde al amanecer de ayer hubo tiros desde helicópteros artillados y disparos de morteros, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), una ONG con sede en Londres.

El éxodo también se dio en miles de familias iraquíes que regresaron a su país después de ser 'agredidas' por simpatizantes del régimen sirio, indicaron las autoridades iraquíes.

"Miles de familias cruzaron hoy (ayer) la frontera. Hemos puesto en marcha una célula de crisis para gestionar la situación y enviaremos autocares que los llevarán a donde deseen", dijo Qasim Mohamed Abid, gobernador de la provincia fronteriza de Anbar.

"La violencia aumentará a corto plazo. Es algo corriente en las guerras civiles...", estimó el profesor Volker Perthes, director del Instituto para las Relaciones Internacionales y de Seguridad alemán.

Mientras, el destino es incierto para cientos de latinoamericanos que residen en Siria, con mayor presencia de venezolanos y brasileños.

Las cinco representaciones diplomáticas latinoamericanas en esa nación -Venezuela, Brasil, Argentina, Chile y Cuba- se preparan para la posibilidad de una evacuación en gran escala, según publicó ayer la BBC. "La situación es de máxima (alerta)", dijo el embajador de Argentina en Siria, Roberto Ahuad. Mientras que el gobierno chileno pidió a sus ciudadanos que abandonen ese país.

Filipinas también indicó que enviará una delegación a Siria para facilitar la repatriación de unos 8.000 trabajadores.

En la jornada del pasado miércoles, en toda Siria murieron 214 personas -124 civiles, 62 soldados y 28 rebeldes-, según el OSDH.

El balance no incluye a los tres funcionarios fallecidos en el atentado con bomba que decapitó al aparato de seguridad del régimen el miércoles.

Al Asad asistió ayer a la posesión del nuevo ministro de Defensa. El paradero del mandatario, su esposa y sus tres hijos menores de edad ha sido un misterio desde el ataque.

Rusia y China vetaron una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que amenazaba a las autoridades sirias con sanciones si no dejaban de usar armas pesadas y retiraban a soldados de pueblos y ciudades.