A víspera de posible El Niño, lenta reparación de daños del invierno
BABAHOYO-TOSAGUA-PORTOVIEJO-VINCES-SALITRE.- Un espejo de aguas putrefactas separa a la hilera de casas de caña y una planicie polvorosa dominada por algunos cultivos y minas de extracción de barro. Las casas están sostenidas por pilares altos, al borde de un muro de material pétreo construido hace una década para proteger a la ciudadela 4 de Mayo, del sector Nuevo Barreiro, al norte de Babahoyo.
En esta zona, el agua desbordada de los ríos Clementina y San Pablo llegó hasta 70 cm en el pasado invierno e inundó casi por completo las mil casas -la mayor parte de construcción mixta- de las 33 manzanas existentes en una especie de isla.
Casi un centenar de familias evacuó desde el filo de Nuevo Barreiro; la mitad aún sigue en albergues. Allí, a diez metros de la sabana semiseca, la familia Banchón Tomalá trata de volver a levantar su casa de madera, para dejar el albergue.
Como base utiliza las 10 tablas, 10 cañas y 10 listones (pilares) que le dio el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi), pese a que esta es parte de una lista de familias que serán reubicadas por estar asentadas en zonas de riesgo.
Esa reubicación es una de las ofertas que son parte de los planes para Nuevo Barreiro y que anuncian el Municipio de Babahoyo y algunos organismos estatales. Esta última semana fue de gran movimiento. La llegada del presidente Rafael Correa a la capital fluminense, entre el jueves y ayer, movió a los funcionarios y organismos.
La alcaldesa de Babahoyo, Karla Chávez (PAIS), recibió a los dirigentes en el Cabildo y anunció que "lo más pronto" se elevará el muro que limita a la 4 de Mayo. También se anuncia el relleno de toda la ciudadela. Se revisa el sistema de alcantarillado y se trabaja en la elevación de los postes de luz, según Yolanda Vera, presidenta de la ciudadela y vicepresidenta de la junta parroquial de Barreiro.
Pero antes de esta semana poco se había hecho, dicen los pobladores, quienes esperan la reparación de los daños y expresan alarma cuando se anuncia un posible evento El Niño en el Pacífico central, entre este mes y septiembre, lo que significaría un aumento en el nivel de lluvias en el país, a fines de este año e inicios del próximo.
Sucede lo mismo en otros sectores de la Costa afectados por el invierno que dejó más de 30 muertos, 16 cantones inundados, daños en unas 20 vías primarias y secundarias, e igual número de puentes averiados y miles de hectáreas de cultivos perdidos; además de casi un millar de familias evacuadas. El Gobierno dispuso la entrega de $ 15 millones para atender la emergencia.
Pero ahora en estas zonas hay reclamos y recién esta semana la secretaria de Riesgos, María del Pilar Cornejo, empezó recorridos en El Oro para elaborar planes de contingencia por El Niño. Ella reconoce que se avanza poco a poco.
Las quejas y los ejemplos de la no reparación de daños son evidentes, como en la parroquia Febres Cordero, de Babahoyo. El río Las Juntas se desbordó el pasado 28 de febrero y arrasó con un puente de concreto que servía a varios recintos.
Lo que se hizo allí fue un paso temporal por el lecho del río para permitir el tráfico vehicular. El prefecto de Los Ríos, Marco Troya (PAIS), asegura que para agosto próximo estará todo listo para construir un puente de hormigón, a un costo de $ 200 mil, pero admite que aún no se tiene el presupuesto definido.
Troya señala que existe "un programa agresivo" de rehabilitación de caminos en su provincia: "Tenemos intervención en casi todos los trece cantones para rehabilitar las vías que más se afectaron por el invierno".
En Guayas, doce ríos se salieron de su cauce e inundaron extensas zonas agrícolas y poblados. El Vinces afectó más al cantón Salitre. En el sector Las Ramas, la corriente arrasó un muro de protección y, mediante mingas, pobladores, Municipio y Armada taponaron la rotura con sacos de arena. Pero hasta el momento no se ha hecho nada más, incluso los pobladores se quejan por falta de apoyo.
El alcalde de Salitre, Francisco León, asegura que se taparon los esteros y ríos, y se habilitaron vías de segundo y tercer orden junto con la Prefectura. No detalla recursos invertidos ni proyectos para evitar que estos desastres se repitan si llega el evento El Niño.
El director de Obras Públicas de la Prefectura del Guayas, Jimmy García, indica que el organismo gastó $ 3'342.886 en obras de emergencia, además de $ 135 mil en limpieza y mantenimiento de pozos. "El Gobierno central, como parte de los fondos de emergencia, nos dio cerca de $ 1'400.000 y necesitamos que el Estado nos devuelva la otra parte invertida, porque nos sirve para hacer frente a otros trabajos", dice.
¿Pero qué hace la Prefectura para prevenir impactos en caso de un posible El Niño? Según García, se contempla un plan de asfaltado en 17 caminos de segundo orden, limpieza y desazolve de canales y riberas cerca de ríos como Amarillo, Los Tintos, Bulu Bulu y Vinces.
"Cualquier trabajo que hagamos es tremendo. Se nos viene encima un posible fenómeno y estamos buscando soluciones", manifiesta el funcionario.
En Manabí, los efectos del invierno aún son evidentes en cantones como Chone, Tosagua, Bolívar, Portoviejo, entre otros. Por ejemplo, en la comunidad Juncal, parroquia Tambo de Tosagua, que resultó inundada por el lodo de las quebradas de la zona, no se ha ejecutado la limpieza de canales, alcantarillas y quebradas, como piden los agricultores. Hoy los agricultores han vuelto a sembrar, en su mayoría con su propio esfuerzo.
Arturo Bazurto perdió 4 hectáreas de maíz. Solo cultivó de nuevo en parte de su tierra porque -asegura- el Ministerio de Agricultura no le dio los kits agrícolas (semilla y fertilizante) que a algunos sí entregó. Santa Álava, expresidenta de la comuna, señala que unos 60 agricultores fueron excluidos sin motivo. Allí, el lodo seco se abre en grietas. Los canales están tapados. Solo la Prefectura de Manabí arregla la vía de ingreso.
El puente sobre el río Balao, en la mitad de la vía Guayaquil-Machala, fue uno de los casi 20 viaductos afectados por el invierno pasado. Allí, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) colocó en febrero pasado un puente bailey provisional sobre la estructura que presenta un pronunciado desnivel. Para evitar el socavamiento se colocó una plataforma de rocas. El MTOP no respondió a este Diario respecto a cómo marcha el proceso del nuevo viaducto.
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