Los partidos políticos

Hoy, los partidos políticos no gozan de aceptación. Están desacreditados, tanto, que se busca hacer política sin partidos y para los grupos que se forman alrededor de una ideología y de una propuesta de organización política de la sociedad se buscan otros nombres.

Partido es una palabra que se deriva de una voz latina que quiere decir dividir y se refiere a una parte de la ciudadanía que se agrupa alrededor de una idea de sociedad, de Estado, de organización para luchar por obtener el poder y responsabilizarse de la conducción del pueblo.

Aún antes de que existan formalmente los partidos políticos había grupos que se identificaban por la comunión de conceptos, propósitos y propuestas para lograr el bien común desde el ejercicio del poder. La legitimación de los partidos políticos se produce con la aparición de varios fenómenos modernos: las asambleas deliberantes o parlamentarias, el reconocimiento del derecho del sufragio, la valoración del pluralismo y la consolidación de grupos sociales urbanos. Con el tiempo han evolucionado, hubo una época en que existían los partidos de notables, por ejemplo, hasta llegar hoy a los partidos democráticos que se caracterizan por tener una ideología, un plan de gobierno, una asamblea organizada integrada por sus miembros y una organización interna.

En el Ecuador durante un largo periodo histórico dominaron el campo político el partido liberal radical, el partido conservador y un poco más tarde, el partido socialista. De ellos se desprendieron y derivaron otros. Luego aparecieron los llamados partidos populistas que se aglutinaron alrededor de un líder más que de una propuesta, uno de los más importantes fue el velasquismo.

Los partidos políticos por razones que este artículo no alcanza a analizar, sufrieron un desgaste, perdieron credibilidad y se debilitaron. De tal forma, que se volvió frecuente oír que para gobernar necesitamos a alguien que no sea político y no serlo se convirtió en motivo de prestigio y confiabilidad.

Sin embargo, una democracia necesita partidos políticos y ciudadanos que se afilien a ellos, pues necesitamos no solo un conjunto de promesas, sino propuestas claras y transparentes. Requerimos que quienes se postulan para las elecciones nos permitan conocer su manera de pensar, su idea del Estado y su relación con los ciudadanos, el tipo de sociedad organizada que promueven, el modo de gobernar que proponen. La adhesión a un partido político, cuando existen, es claro indicio de todo ello.

Estamos en una época preelectoral y necesitamos información, mucho más allá de lo que diga la publicidad o afirmen los candidatos en sus reuniones de masas. Sería muy útil conocer el ideario y el plan de gobierno de su partido o movimiento, pues muchas veces, allí está la verdadera propuesta, pues si todos buscan el poder porque creen saber cómo manejar el Estado y ofrecer a la sociedad mejores condiciones de vida, nos interesa conocer cuál es el papel que le asignan a uno y a otra y cómo y qué harán para lograrlo. Pues es claro que el tipo de sociedad y la forma de gobierno que busca crear un socialista no es igual a lo que propone un liberal.

Preguntemos pues por la doctrina, por el programa, por el modo de gobernar; decidamos luego.