Solidaria con los animales
Desde pequeña a Andrea Losada siempre le gustó estar rodeada de animales, pero nunca compró uno. "Ya hay bastantes en la calle como para que tú estés gastando", opina.
Esta joven de 31 años tiene dos perros y un gato rescatados, con los cuales decidió quedarse y sigue ayudando a los que encuentra, poniéndolos en adopción.
"Hay gente que me dice que estoy loca, que por qué me tomo esa molestia. Puede que sea un trabajo, ¿pero cómo no hacerlo?, ¿cómo mirar a un animal sufriendo y seguir caminando? Eso me parece más loco que lo que yo hago", señala.
Andrea trabaja en el departamento de Intercambios Estudiantiles de la UEES y vive en Entre Ríos. Ella cuenta que todo comenzó al rescatar a Shima en el 2010, un perro que ahora vive con ella.
En un viaje de trabajo visitó la isla de Los Pájaros en puerto El Morro y allí se encontró con Shima. "Era chiquitito, puro hueso y piel, pero con unos ojazos que no podía olvidar". Tuvo que seguir su recorrido, pero dos semanas después regresó a verlo. "Yo dije, bueno, lo traigo y lo tengo como dos semanas para darle de comer y buscarle hogar", sin embargo, cuenta que aunque a las dos semanas empezó a comer bien y a crecer, las personas no lo querían por no ser de raza.
"Es triste cuando la gente te dice que quiere un animalito con la condición de que sea de raza. Me dan ganas de decirles: bueno... ¿y de qué raza eres tú?".
Para ella, estos animales son especiales. "Hasta son más tiernos y cariñosos. Cuando rescatas a un animal es como si lo supiera y te lo agradece a diario".
Cuenta que es alérgica a los perros y que un doctor le dijo que si no quería tener problemas respiratorios, debía olvidarse de tener animales. "Eso se fue por un tubo porque no voy a dejar de tenerlos ", dice.
Sus Rescates
Entre todos los pájaros, iguanas, perros y gatos que ha rescatado ya ha perdido la cuenta, pero señala que "han sido muchos".
Esta labor la ha hecho con su plata, cubriendo gastos de tratamientos, medicinas y esterilización; luego los entrega a un hogar y busca asegurarse de dejarlos en buenas manos y contentos.
Actualmente tiene en su casa a la Negra, como llama ella a una perra que recogió en enero, en Puerto Azul. "Cuando la cogí tenía hongos en los pies y la enfermedad de la garrapata", agrega.
Ahora ya se encuentra bien, pero no ha podido conseguirle un hogar. "Todos te piden perritos chihuahuas o de alguna raza en especial. Es como por estatus", explica.
Recuerda también el caso de Sammy y Foxy. A estas perritas las encontró por llamado de una compañera que necesitaba movilización para hacer el rescate. "Cuando llegué, una de ellas tenía la cola sin piel de principio a fin, en carne viva, y nos la llevamos. La otra estaba bien y la dejé ahí".
Luego llevó a Sammy al veterinario, quien dijo que había que cortarle la cola. "Lo hicimos y le dimos medicamentos, luego regresé por Foxy. No me podía imaginar que le pasara lo mismo".
Andrea añade que ha escuchado de estudiantes de Medicina que hacen prácticas como esta. "Son cortes casi perfectos que no pueden ser por un accidente. Es o por maldad o por prácticas de estudiantes".
En Entre Ríos ha encontrado muchas iguanas aplastadas por carros y ha intentado ayudarlas, aunque no siempre ha sido fácil. "En las veterinarias no las cogen. Atienden perros, gatos, pájaros, pero iguanas no. He ido ensangrentada, con una iguana arañándome y no ayudan".
Añade que en el Parque Histórico han sido colaboradores y sensibles en ese aspecto. "He llegado con palomas o con cualquier animalito y siempre me han ayudado".
Andrea prefiere no ir muy seguido a la playa, pues no puede ver tanto animal atropellado por la carretera. "He encontrado gatos en medio camino y paro para ayudarlos, pero ya no he podido hacer nada".
Esta labor ha consumido parte de su vida. "He dejado de farrear o salir por la tarde por venir a sacar a pasear a mis perros. Esa es la mejor parte de su día: verme a mí y salir, ¿cómo voy a quitarles eso?", dice.
En un futuro le gustaría tener su propia fundación.
Dicen de ella
"Ella es una persona admirable por su gran corazón y su bondad. Es una labor noble la que hace, la de darle hogar a los animalitos de la calle".
Mariana Chamba
Adoptó dos gatos de Andrea




