Poesía sobre escaleras

Seis escaleras transforman el diseño del espacio y la situación que viven cada uno de los seis acróbatas argentinos que se lucieron en la sala principal del Teatro Sánchez Aguilar la noche del jueves 21, en la obra Fulanos.

En esta presentación circense, el director Gerardo Hochman escribe una poesía no con versos sino con cuerpos, donde los actores no tienen nombre, edad, época o clase social, son solo fulanos.

Las acrobacias se sincronizaban con la música, y con las escaleras los fulanos revelaban sentimientos de amor y celos, indiferencia y curiosidad, ambición y aburrimiento, dudas, desconfianzas, vergüenzas y temores, amistad y libertad.

Durante una hora, los espectadores, entre ellos adultos, jóvenes y niños, se identificaron con la obra. María José Palacios, de 17 años, y quien acude al teatro todas las semanas, comentó: "Me pareció interesante la manera en que la música iba de acuerdo con todo lo que iban haciendo. Era como un circo, era algo diferente". Salma Saade, de 11 años, disfrutó de la obra porque "me pareció divertido y espero que hagan otra cosa así".

Al finalizar, los acróbatas despidieron al público al pie de la puerta del teatro. La gente aprovechó para tomarse fotos. Con la presentación de Fulanos, del Circo La Arena de Argentina, el Teatro Sánchez-Aguilar culminó sus seis semanas de inauguración.

Fue la primera vez que esta compañía vino a Ecuador. Fulanos se estrenó en el 2004 en el Teatro de la Ribera, en el barrio de La Boca, Argentina. Hochman explicó que montar toda la obra, ensayo más estreno, tomó un año. Agregó que las escaleras es idea de la compañía de ser "muy minimalista y utilizar lo mínimo que se pueda para despertar y estimular la imaginación del espectador".

El director y su clase
Hochman es un argentino de 46 años. Su carrera empezó con una formación deportiva, pues jugaba vóley, "después estudié mimo en Buenos Aires y me formé como actor en la Escuela Municipal de Arte Dramático y como actor empecé a estudiar acrobacia".

Expresó que con la acrobacia descubrió un lenguaje con el cual podía comunicarse con el público. También viajó a Cuba donde estudió en la Escuela Nacional de Circo. "A la vuelta de ese viaje ya me sentía un cirquero de cuerpo entero". Como director, Gerardo se caracteriza por utilizar elementos fuera de lo común.

Al día siguiente del estreno, el viernes 22, Gerardo dictó un taller de acrobacia como lenguaje escénico en el teatro. Unos 17 alumnos (la mayoría mujeres) asistieron desde las 09:30 hasta las 14:00 para aprender de la mano de Gerardo posturas correctas para hacer piruetas y practicar improvisación.

La mayoría de alumnos tenían conocimientos previos sobre danza. Los primeros minutos estuvieron destinados al calentamiento del cuerpo.

El primer ejercicio parecía sencillo, se trataba de hacer una vertical (pararse de manos). Cada alumno se acercaba al profesor para hacerlo y recibir indicaciones: "Estira los brazos, abre los dedos de las manos que así se aguanta más el peso, junta las piernas", eran las indicaciones que más se repetían.

Luego vinieron ejercicios para arquear la espalda; realizaron varias técnicas para hacer el arco, la mayoría en parejas. Gerardo cuidó que todos los ejercicios se ejecutaran con cuidado para evitar lesiones. "Bárbaro", decía cuando alguien hacía bien el trabajo.

Después trabajaron en las técnicas para ejecutar la media luna. La principal recomendación de Gerardo era alinear la primera mano que se asienta en el suelo con la primera pierna que se saca. El orden correcto, dijo él, es poner una mano primero, luego la otra, levantar una pierna y luego la otra. Al final, trabajaron con improvisación. Caminaron en todas las direcciones de manera libre, luego aplaudiendo y dando pasos en cuatro tiempos, inventando movimientos y combinándolos con sonidos.

Fragmentos  de junio
Jueves 28 y viernes 29 Desalmados, desde España.

Sábado 30 Lo que el día le debe a la noche, de Francia.

Domingo 1 de julio Carmen, con producción ecuatoriana.

Información: Las entradas cuestan $ 20 y la presentación será en la sala principal. Para horarios y sinopsis pueden visitar el sitio web del Teatro Sánchez Aguilar: teatrosanchezaguilar.org

"Mi parte favorita fue cuando ellos estaban enamorados y los detenían a cada rato, era súper chévere, era como un circo".
María José Palacios
Espectadora de 17 años