Blade Runner, 30 años de los replicantes
Freddy Avilés
.- Es el año 2019 en la ciudad Los Ángeles. La empresa Tyrell ha creado unos androides tipo Nexus 6 casi iguales a los seres humanos, por eso los llaman replicantes y son usados como unidades de combate o trabajo en las colonias extraterrestres. Un día cuatro de estos robots huyen para saber cuánto tiempo de vida les queda y comienza una cacería a cargo de los llamados Blade Runner, cazadores especiales que retiran de circulación a estas máquinas.
Basado en este argumento y tomando una adaptación libre de la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de la autoría de Philip K. Dick, se estrenó en 1982 la película Blade Runner, dirigida por el británico Ridley Scott, hoy considerada una de las mejores cintas de ciencia ficción de la historia del cine y una obra de culto para sus seguidores.
Trailer de Blade Runner
Pero la cinta en su tiempo de estreno constituyó un fracaso de crítica y de taquilla, pues se la consideró una obra pedante, excesivamente filosófica y carente de acción, tan en boga en el cine de los ochenta.
Esos supuestos lastres serían los que la reivindicarían años después. Blade Runner no es una cinta de CSI ficción típica, es más bien una reflexión profunda sobre las limitaciones de la vida y, sobre todo, es una clara manifestación de la transitoriedad existencial, ya que la única certeza es la muerte. De eso se encargaría de dotarla el guion escrito por Hampton Fancher y David Weeb, pues la cinta es una vuelta de tuerca al mito de Frankenstein, por eso el sentido tan humano y desamparado a la vez de los replicantes.
A los lineamientos argumentales con contenido filosófico y religioso habría que agregarle la estética visual que Ridley Scott utilizó, producto de la fotografía de Jordan Cronenweth. A él se debe la imagen oscura y tétrica de Los Ángeles, sumida en una lluvia ácida como consecuencia de la contaminación ambiental. Los tonos negros invaden todo el metraje, lo que da a la cinta el toque de cine noir (negro) de las películas de los años 40.
La arquitectura utilizada para ambientar una urbe del futuro que ha sido afectada por la guerra y la polución, se inspiró en la cinta Metrópolis, de Fritz Lang. Otra fuente de inspiración serían los dibujos del gran Moebius (Jean Giraud), que inspirarían la vestimenta de los personajes. Todo unido a los efectos especiales de William Curtis y Douglas Trumbul.
Para la selección del papel de Rick Deckard se pensó en Robert Mitchum, uno de los actores duros de Hollywood e intérprete de algunos de los filmes clásicos del cine negro, pero Scott escogió a Harrison Ford, quien estaba terminando de filmar Indiana Jones, de Steven Spielberg.
Ford, quien ya había recogido laureles de la crítica con La guerra de las galaxias, no podía imaginar en ese momento que iba a interpretar uno de los mejores papeles de su carrera: el de cazador desencantado que vive sumido en un mundo hostil al cual desprecia.
El papel del líder de los replicantes recaería en el holandés Rutger Hauer, el cual daría una muestra de su versatilidad actoral al dotar a su personaje de una mezcla de crueldad y de humanidad, y poner en sus labios agudos diálogos. La joven Sean Young encarna a una replicante. La banda sonora fue hecha por el compositor griego Vangelis, que implementó una fusión de música clásica con jazz y el uso de potentes sintetizadores, lo que confirió al filme un ambiente de sensualidad y ritmo frenético.
Paul M. Samsom en su libro Cómo se hizo Blade Runner: Futuro en negro, señala que la cinta cambió la forma de hacer películas de ciencia ficción. Hoy, 30 años después, las inquietudes filosóficas de la cinta están intactas y se reflejan en el discurso del androide Roy Beatty, cuando demuestra ser más humano que su cazador al salvarle la vida y recitarle: "Yo... he visto cosas que vosotros no creerais: Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir".
Datos
Blade Runner tiene dos finales. El primero es el feliz, en el que se ve a Deckard huyendo con una replicante hacia un lugar lleno de bosques, donde no pueden ser hallados. El segundo es el que se incluyó en la versión de 1992: Deckard al huir con la androide se da cuenta de que es vigilado por la policía.





