Reacciones y expectativas por futuro del hacker australiano
QUITO.- El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, sustentó su pedido de asilo con base en el artículo 14 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU que señala: "En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo y a disfrutar de él, en cualquier país"; y en el art. 41 de la Constitución ecuatoriana que reconoce este derecho según los instrumentos internacionales.
El exvicecanciller Marcelo Fernández cree que la concesión no es viable porque Assange es requerido por la justicia por delitos comunes.
Sostiene que Ecuador debe sujetarse a la Convención de Caracas de 1954 que especifica las restricciones para este beneficio de la siguiente manera: "No es lícito conceder asilo a personas que al tiempo de solicitarlo se encuentren inculpadas o procesadas en forma ante tribunales ordinarios competentes y por delitos comunes o estén condenadas".
El excanciller Luis Valencia manifiesta que le corresponde al Estado valorar la solicitud según su "tradición y costumbre". Pero recuerda que la Declaración Universal que Assange apeló expresa que "este derecho (asilo) no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas".
La expectativa ciudadana por la situación del hacker crece en el Reino Unido, Australia, Suecia y Estados Unidos.
Pero el portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos, William Ostick, minimizó el hecho al señalar que se trata de un "asunto entre Suecia, Reino Unido y el mismo Ecuador".
De otra parte, ayer el exvicecanciller en este régimen, Kintto Lucas, aclaró en su cuenta de Twitter que no le ofreció asilo, pero que respecto a Assange "el tiempo me sigue dando la razón. La historia hace justicia con la coherencia".




