'Hedor a carne quemada' queda tras masacre a 78 personas en ciudad siria

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DAMASCO.- Observadores de la ONU entraron ayer a la aldea siria de Mazraat al-Qubeir, donde hace dos días se reportó una matanza de hasta 78 personas a sangre fría, y un testigo describió una escena de destrucción y carne quemada como evidencia de que había ocurrido un "crimen terrible".

Los observadores llegaron al lugar un día después de que las fuerzas armadas sirias y los pobladores los echaran, y se encontraron con un panorama 'atroz', dijo un corresponsal de la BBC que los acompañó.

"No es difícil verificar, ni bien uno entra a la primera casa siente el hedor a carne quemada", afirmó el periodista Paul Danahar. "Se puede ver que ha ocurrido un crimen terrible, todo ha sido incendiado, las casas han sido destruidas, hay una granada con propulsión a cohete (que ha) hecho un agujero en un lado de la casa", añadió. "Las escenas más perturbadoras fueron en la casa de al lado".

"Caminé y vi pedazos de cerebro tirados en el piso. Había un mantel lleno de sangre y carne humana y alguien intentó limpiar la sangre para esconderla en una esquina, pero parece que se rindieron porque había demasiada", explicó.

Muchos civiles sirios están huyendo de sus hogares para escapar del conflicto entre las fuerzas de seguridad y los rebeldes, dijo la Cruz Roja, mientras las grandes potencias parecen incapaces de pensar una alternativa al fallido plan de paz de Kofi Annan.

En su reporte en Twitter, Danahar agregó: "Lo que no encontramos fueron cuerpos de personas. Sí encontramos huellas en el asfalto (que) la ONU dijo que parecían de vehículos blindados o tanques", agregó.

Unos 300 observadores de la ONU están en Siria para supervisar una tregua entre las fuerzas del presidente Bashar al Assad y los rebeldes, declarada el 12 de abril pero nunca implementada.

Ahora reducida a la observación de la violencia, la misión ya ha verificado una masacre en Hula, un pueblo donde 108 hombres, mujeres y niños fueron asesinados el 25 de mayo.

Annan alertó de que "Siria no es Libia, puede explotar más allá de sus fronteras".

Las calles de la capital siria eran ayer escenario de intensos enfrentamientos a tiros entre fuerzas de seguridad y grupos rebeldes, en una postal cada vez más común en una ciudad antes controlada por el gobierno.

Mientras, activistas mostraron fotografías de hombres armados en vehículos acorazados andando por las calles del distrito capitalino Kafr Souseh.

Otros publicaron videos, con imágenes que decían ser del barrio de Mezze y que mostraban nubes negras de humo elevándose entre edificios, con el sonido de disparos de fondo.