¿Por qué siempre las pintan malas?

Stephanie Gómez Cantos
.- Las historias en las que han sido retratadas como la encarnación del mal son innumerables. Desde los cuentos de hadas hasta las películas (y uno que otro caso en la vida real), las madrastras han vivido por años con un estereotipo que las presentan como seres perversos.

Con el reciente estreno de Blancanieves y el cazador y Espejito espejito, dos modificadas versiones del cuento de Blancanieves y los siete enanitos, de los hermanos Grimm, este mito recobra fuerza en la pantalla grande con una trama que captura la atención de masivas audiencias, debido a la lucha mítica del bien contra el mal.

En la primera película, la actriz Charlize Theron encarna a la reina Ravena, una mujer despiadada que quiere ver muerta a Blancanieves para gobernar sin peligro.

En la segunda, en cambio, Julia Roberts da vida a una madrastra un tanto despistada y alocada, que relegó a la joven que quedó a su cargo para que pasara desapercibida por los demás, sin preocuparse de su presencia.

Pero, ¿por qué las pintan siempre como las malas de la historia? El escritor Édgar Allan García explica que las historias de madrastras malas vienen de un tiempo (Edad Media) en el que muchas mujeres morían jóvenes tras sucesivos partos en condiciones terribles y nuevas mujeres, a veces las propias hijas, pasaban a incrementar la prole.

García sostiene que "así como el incesto, el infanticidio estaba a la orden del día y una muerte más no hacía ninguna diferencia, de ahí que es muy probable que las madrastras se deshicieran, en la medida de lo posible, de los hijos de la anterior mujer de su marido".

Sobre la existencia de estas míticas representaciones, la escritora Margarita Barriga de Baquerizo expresa que "en los cuentos de hadas se reflejaba la bondad y la maldad, la belleza y la fealdad, por lo tanto, tenía que haber el personaje sinónimo de lo bello y de lo bueno, y el personaje de lo feo y malo".

La relación de la madrastra con sentimientos perversos en las historietas se debe, afirma Barriga, a que también había sentimientos de amor y de celos. "El de celos lo personificaban con la madrastra", dice.

Para muchos, consciente o inconscientemente, madrastra es sinónimo de maldad. Esto se debe, expone el poeta y catedrático Luis Carlos Mussó, a que suele adjudicarse la responsabilidad de una ruptura familiar a ese integrante que viene a engrosar el cuerpo de miembros de una casa. Es, por tanto, vista la madrastra como una cuña de otra madera que a la fuerza ingresa al núcleo íntimo, señala.

La manera de ver a estas mujeres, manifiesta Mussó, corresponde a la falsa concepción de que va a instaurar un orden paralelo porque en algún lugar de la mente guardamos una idealización de la familia.

"Usualmente, la sociedad -de cualquier país- alimenta esa imagen negativa por las historias que circulan entre adultos que sufrieron -en su niñez- del maltrato que les dieron las mujeres que reemplazaron a sus madres", señala Jorge Suárez, director de la Cinemateca de la Casa de la Cultura.

Además, manifiesta, "siempre existen los celos infantiles: 'Ella robó el espacio de mi madre'. Y a veces, estas señoras no entienden la confusión y rebeldía que viven esos niños, que se sienten abandonados, bajo control de advenedizas".

El estereotipo, afirma, está dibujado y se mantiene, pero también sufren ellas porque el niño huérfano o producto de un divorcio es su primer inconveniente.

Para la psicóloga Bertha Cuenca esta conceptualización es solo un mito que se ha mantenido a través de historias, en este caso cuentos o películas.

La especialista manifiesta que al ser cada persona un universo independiente no se pueden generalizar comportamientos o valores. "Hay todo tipo de madrastras e incluso hay familias en las que no existen inconvenientes con la presencia de una mujer que representa este papel", reitera.

La lucha del bien contra el mal es mítica y ancestral, señala García. "Se trata de abrir el abanico de lo ético para no caer ni en moralismos ni en sectarismos. Se busca percibir el bien y el mal como las dos caras de una misma moneda. A veces, lo que resulta bueno en un aspecto, puede ser muy dañino en otro. Y viceversa", puntualiza.


"La maldad, así como la bondad pueden ser humanas o sobrenaturales. Esto está grabado en el inconsciente colectivo de manera profunda".
Édgar Allan García

"Suele adjudicarse la responsabilidad de una ruptura familiar a ese integrante (madrastra) que viene a engrosar el cuerpo de miembros de una casa".
Luis Carlos Mussó