Polémica en Argentina por el control y cotización del dólar

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BUENOS AIRES.- Las negociaciones del gobierno argentino para intentar bajar la cotización del dólar en el mercado informal, cuya demanda aumentó a raíz de los controles oficiales a las operaciones con divisas, desató una polémica en el país, donde la moneda estadounidense es la preferida para los ahorros.

Los depósitos en dólares en los bancos argentinos se redujeron a un 7% la semana pasada, según datos del banco central.

Dirigentes políticos y economistas volvieron a cuestionar ayer los controles impuestos por el gobierno de Cristina Fernández para la compra de dólares en bancos y casas de cambio, y criticaron la intención oficial de "controlar" la cotización del dólar "paralelo" para impedir una mayor escalada en su precio.

El dólar en el mercado informal, al que se ha volcado la gente, está en casi 6 pesos, mientras que el oficial está a 4,49 pesos.

La polémica comenzó el sábado, cuando el senador y exjefe de Gabinete, Aníbal Fernández, uno de los principales del oficialismo, dijo que el dólar en el mercado informal cotizará hoy 5,10 pesos.

Según Aníbal Fernández, el precio del dólar "paralelo" fue acordado durante una reunión del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, con agentes del sector cambiario.

"Si esto es cierto, (el Gobierno) es cómplice de un delito, ya sea vender o comprar dólar marginal, paralelo o negro", dijo a la prensa la extitular de la Unidad de Investigaciones Financieras de Argentina, Alicia López.

El mercado informal moviliza diariamente unos $ 20 millones, cerca del 17% del monto operado en el sector oficial, según estimaciones divulgadas por la prensa.

Las declaraciones de Aníbal Fernández a radio Mitre causaron en un primer momento confusión ya que el senador se refirió a "un acuerdo con las casas de cambio para que bajen el precio del dólar paralelo", cuando en realidad estas entidades comercializan la divisa a precio oficial.

Desde que el Fisco en Argentina comenzó a imponer restricciones a las compras de dólares en noviembre pasado y en los últimos días las incrementó, con nuevas regulaciones para quienes quieren adquirir divisas estadounidenses para viajar o cancelar créditos hipotecarios, se han presentado protestas en contra y preocupación por un posible interés del Gobierno de desdolarizar el país.

El gobierno de Fernández profundizó en las dos últimas semanas las trabas para la comercialización de divisas en bancos y casas con el fin de limitar su constante fuga de capitales que en el 2011 fue de 23.000 millones de dólares, según datos oficiales.

Los controles para "desdolarizar" la economía local motivaron el rechazo de vecinos de Buenos Aires, que el jueves y viernes pasados realizaron "cacerolazos" en algunos barrios en protesta a las medidas.

Además, comenzaron a multiplicarse las demandas judiciales contra las nuevas normas, como el caso de la asociación civil bonaerense Sepa Defenderse, que prepara la presentación de una acción colectiva ante los tribunales para reclamar que el Fisco detalle cuál es la fórmula que aplica para rechazar la adquisición de divisas por parte de la población.

Las medidas crecieron en momentos en que el Gobierno se alista para hacer frente a vencimientos de la deuda externa ($ 139.715 millones) y registra menos ingresos de divisas por exportaciones, que cayeron en abril un 6% en comparación al abril del 2011.

"Estamos sufriendo un corralito verde, un ataque directo a nuestra libertad de hacer uso del fruto de nuestro trabajo", dijo el presidente del Partido Liberal Libertario, Gonzalo Blousson.