Salida al caos arrocero de El Oro
Juan Carlos Gómez
LA CUCA, El oro.- El estado del tiempo se normaliza en esta zona arrocera del sur del país (6 mil ha), cuando más del 90% de los cultivos en etapa de cosecha aquí soportan las catastróficas secuelas de una alta incidencia de enfermedades que hallaron las mejores condiciones (altas temperaturas y humedad) para estallar y un control químico inadecuado bajo esta circunstancia.
Los dramáticos rendimientos nunca vistos por los arroceros orenses de La Cuca, Cabo de Lampa, Guayacanes, Pacífico, entre 25 y 30 sacas de 200 libras por hectárea, les representa una pérdida no inferior de $400 por hectárea, como revela el agricultor Javier San Martín, y un miedo general de seguir sembrando, peor cuando sin un diagnóstico oficial se dice que es por la aparición de nuevas plagas o pandemia, como se ha oído en Colombia, por el cambio climático.
En la finca Buenos Aires, Cabo de Lampa, donde presenciamos la cogida de 90 sacas/ha esta semana, el especialista Jorge Unda afirmó que el "descalabro arrocero" se debe a un ataque conjunto de enfermedades que se han mostrado agresivas con el cambio climático (rhizoctonia, manchado del grano, grano negro) y a un equivocado control fitosanitario que después de lo sucedido ya no lo considerarán ideal.
"La caída de 80 a 30 sacas en esta zona de alta productividad por suelos y luminosidad, es que en general los agricultores abusan de los químicos, no rotan las moléculas, no respetan la dosificación, no los aplican en el momento indicado. Se enamoran de uno solo y por eso la enfermedad o plaga cobra resistencia", indicó Unda.
Insistió en ejercer un control sanitario preventivo de los patógenos, emplear semilla certificada para garantizar calidad, sanidad y productividad y dejar de sembrarla en exceso como es costumbre en la zona.
Fundamenta sus observaciones con el resultado logrado en el mismo lugar empleando el sistema de química verde, que consiste en la inclusión masiva de bacterias en el plan de fertilización que emplea el productor, moléculas biológicas que restablecen el equilibrio para que la planta aumente su sanidad, resista a los cambios del clima que la estresan y la hacen vulnerable a enemigos latentes. Esta tecnología que combina invención nacional, mezcla moléculas químicas con biológicas (50-50) tanto en la fertilización como en el control de las enfermedades.
Los gestores de esta investigación tropical que corrige el desequilibrio biológico de nuestros ecosistemas, Robert Vera y Jorge Unda, brindarán una serie de conferencias dentro y fuera del país, dirigidas no solo a difundir alternativas para la buena producción de arroz sino de cacao nacional, banano, entre otros vegetales en los que ya se controla sigatoka, mosca blanca, hongos de la escoba de bruja y monillia, elevando la producción en el caso del banano de 2.000 a 2.500/hectárea/año y hasta 40 quintales en huertos viejos y jóvenes de cacao fino y de aroma.




