De exportador a chef
Recuerda desde los cuatro años salidas a pescar con su padre. "Él siempre nos impulsó hacia ese deporte y yo lo terminé amando, tanto así que hasta competí a nivel mundial representando al país", dice Francisco Puig.
Al principio lo que pescaba lo vendía a sus amigos y conocidos, luego se convirtió en proveedor de supermercados y empacadoras. Hace alrededor de 30 años se hizo exportador de productos del mar y al mismo tiempo puso un restaurante en Urdesa llamado Marisquería Patico, pero como no tenía tiempo para hacer ambas cosas tuvo que cerrar el restaurante y dedicarse de lleno al negocio de la exportación.
En el 2005 le entraron nuevamente las ganas de dedicarse a la cocina y es allí cuando abre su local al que le pone de nombre Don Francis. Estuvo primero en Plaza del Sol por seis años y en el 2011 se cambió a Plaza Lagos Town Center, en Samborondón, donde se encuentra actualmente con sus dos restaurantes: Don Francis y Hemisferios.
"En realidad mi interés era vender los productos que yo exportaba a restaurantes y hoteles de acá, pero no tuve acogida. Ahí le dije a mi esposa: voy a cocinar mis productos y voy a venderlos".
Francisco continúa exportando pescados, camarones, langostas, tunas y más productos a Europa y Estados Unidos.
"Gracias a Dios camina la planta", dice Francisco sobre su negocio de exportación, aunque a sus 58 años dice haberse "hostigado" un poco de ese trabajo y prefiere la tranquilidad que le brinda la cocina en Don Francis y Hemisferios.
Este chef trabaja de la mano de su esposa, Jeannette Nielsen, quien se encarga de la pastelería y creación de dulces del restaurante.
"Hace muy buenos postres, deliciosos. Ella es la que me engordó", dice entre risas.
Tienen tres hijos: Jeannette (29), Francisco (27), María Daniela (25). Ninguno de ellos heredó el interés por la cocina. "No quieren saber nada de eso. A la mayor recién le estoy enseñando a cocinar para que le haga algo al esposo", añade.
Para Francisco el amor por este arte no fue innato. Al principio no le gustaba. "Mi esposa es la que cocinaba. Ella disfrutaba de ver programas de cocina. Yo veía uno y cambiaba de canal", dice.
Un día sin razón aparente se quedó viendo alguno de estos programas de cocina gourmet. "Me entró la curiosidad y al día siguiente prendí el televisor en ese canal y hasta anoté la receta", explica.
Comenzó así, viendo programas de chefs como: Dolli Irigoyen, Sumito Estévez y Narda Lepes. "Ahora la vida me dio el gusto de incluso poder conocerlos".
Con Sumito Estévez compartió cuando vino a Guayaquil y dictó cursos en Sukocina. "Le dije que era uno de los que me hicieron iniciar y él no podía creerlo. Nos hicimos amigos y todo".
Luego de aprender un poco vio la necesidad de estudiar e ingresó a la Escuela de Chefs, donde sacó su título y de allí ha continuado con "la práctica del día a día, que es lo que hace al cocinero".
Francisco disfruta de la comida sencilla; para él lo importante es que cada plato tenga los puntos exactos de cocción. "No me gusta mucho eso de las fusiones, ni salsas raras, disfruto de algo sencillo, pero en su punto, y no es fácil encontrar ese punto, lleva su proceso ".
Pone especial interés en la presentación de la comida. "Me gusta que el plato se vea bien. Que la gente note que hay interés y no que se le ha servido por servir", añade.
De tanto pasar en la cocina ya no le provoca comer ninguno de los platos que tienen. No ha faltado quien lo ha visto en una gasolinera disfrutando de un sándwich y se ha asombrado. "Todos los días los veo, los huelo y los pruebo para ver si están bien. Ya soy feliz con una hamburguesa o algo sencillito".
Proyectos
En un futuro está analizando la posibilidad de vender productos crudos como pescados, patos y otros alimentos que la gente consume en el restaurante y a veces tiene problemas para encontrarlos afuera.
También espera dictar talleres de cocina próximamente. "Me gustaría transmitir lo poco que he aprendido", dice humildemente, y añade que serían cursos básicos con cosas que interesen a la gente.
Dicen de él
"Su éxito radica en estar siempre perfeccionándose. Está feliz con lo que hace, es su secreto".
Fabiola San Martín
Adm. de Don Francis

