Misión extranjera devolvió esperanzas a 23 menores

Usar zapatos es uno de los anhelos de Julexi Vera, de 3 años, quien por padecer pie equinovaro (malformación en pies y rodillas) desde su nacimiento no lo ha cumplido.

“Ella se desespera al ver zapatos, ve a sus hermanos que los usan y ella también quiere, pero el médico me recomendó que no le compre, porque no puede usarlos”, comentó su madre Consuelo Zurita, quien espera que su hija pueda hacerlo en los próximos días, luego de la operación que le practicó, el martes pasado, la delegación de médicos norteamericanos Project Perfect World, en el Hospital de Niños Roberto Gilbert Elizalde.

Los médicos extranjeros operaron gratuitamente, durante la semana pasada, a 23 menores. Cuatro de ellos de la columna vertebral; trece, de ortopedia (cadera, rodilla y pie equinovaro); y seis pacientes para cirugía de manos. Los profesionales trajeron equipos e instrumental médico para las cirugías.

Para la pequeña Julexi será su segunda intervención. Al año de nacida la misión le operó un pie y la rodilla. En esta visita, los médicos le operaron el otro pie. Su padre, José Vera, expresó que cuando nació su hija le cotizaron la cirugía en $ 5.000 en otras casas de salud. “No estaba en condiciones de cubrir esos gastos por mis bajos recursos”, comentó el oriundo de Naranjito, que labora como obrero.

En la cama contigua a la de Julexi está Lenin Morales, de 4 años, quien también padece del mismo mal (pie equinovaro). A causa de este mal, el menor no puede caminar, solo gatea.

En una silla de ruedas, su padre William Morales lo pasea para que se distraiga, a pocas horas de la cirugía.

“Estoy contento, agradecido con Dios y con los médicos porque ayudan a los niños que lo necesitan”, expresó Morales, quien viaja a diario desde la isla Puná para hacer atender a Lenin y a su otro hijo, William, de 9 años, a quien tenían previsto operar el viernes pasado de la cadera y rodilla.

Ambos menores necesitan otra operación posterior para que puedan caminar. “Ojalá que los extranjeros los puedan operar el próximo año”, dijo Morales, quien trabaja como pescador artesanal y por sus escasos recursos no ha podido llevar a Lenin a terapias.

Otro menor beneficiado de la visita médica es Ezequiel Chilán, de 16 años, quien hace cinco años perdió su brazo derecho y la movilidad de su mano izquierda, a causa de una descarga eléctrica.

“Estoy contento de saber que podré estirar mis dedos y tener mayor sensibilidad”, comentó el joven que a pesar de su accidente retomó sus estudios. Actualmente cursa el primer año de bachillerato en el colegio Huancavilca.

Recostado en la cama y con su única mano, que la tiene cerrada, agarra la pluma y hace sus deberes del colegio.

A Ezequiel le practicaron, el martes pasado, un injerto de tendón y nervios que le sacarán del pie para recuperar la funcionabilidad extensora y flexora de la mano, indicó su madre Jessenia Rodríguez, quien afirmó estar agradecida por la cirugía gratuita.

En julio próximo, la misión regresará para operar a otro grupo de niños.