Llega el pico de la cosecha de maíz, asediado por un comercio informal
JUAN CARLOS GÓMEZ
VENTANAS, Los Ríos.- A cinco kilómetros de arribar a la capital maicera del país, seguimos una camioneta roja cargada al tope su balde con grano amarillo a granel para empezar a describir el comercio actual de esta valiosa materia prima, momentos en que ha salido el 20% de la cosecha nacional (140 mil toneladas).
El agricultor Armando Mestanza no encontró el miércoles pasado comprador en su pueblo Caluma y resolvió aventurarse ese sombrío día para buscar otro a unos 25 kilómetros de distancia en compañía de su hijo y nuera.
En Ventanas, sector donde opera el mayor número de los 110 acopiadores que negocian el 80% de maíz que viene de los campos, no hubo congestión de carros a la entrada de los negocios que están en la Panamericana y por eso en menos de una hora su hijo, con muestra en mano, averiguó el precio de compra en varios lugares.
Las ofertas no superaron los $ 10,50 por quintal, $ 6 por debajo del precio mínimo de garantía que fijó el Ministerio de Agricultura desde el 2011.
Casi al mediodía preguntaron en uno de los acopios que con un rótulo grande se identifica como contratado por la Unidad Nacional de Almacenamiento del Estado (UNA) y le comunicaron que recibían más tarde.
Preocupado, Armando avanzó unas cuantas cuadras y estacionó al frente de los viejos silos de la UNA. No se puso en la corta fila de proveedores hasta que su primogénito averiguara.
En el laboratorio de análisis de la UNA la muestra reveló un contenido de humedad del 30% y de 2% de impurezas. Según la tabla de calificación, el precio por pagar es de $ 12,90, $ 2,40 por encima al que ofrecen quienes dicen ayudar recibiendo rápido y sin papeles.
Mientras Carlos Arboleda esperó en estas instalaciones el pesaje del segundo camión que trajo cargado de grano desde Puerto Pechiche, dijo venir "huyendo de los facinerosos comerciantes" y puso en altavoz la llamada de un colega productor pidiéndole consejo si debía prestarle facturas a la esposa de un conocido para entregar maíz a la UNA.
"Yo le dije que no, porque el señor es un comerciante y presta el servicio de secado y limpieza a la UNA. Por eso solo reciben grano a la familia y a nosotros nos dicen que vayamos a otra parte; así ganan mucho dinero", apreció Arboleda.
Marina Fuentes, del sector de Quinsaloma, trajo grano con una humedad del 23% y la UNA le depositó en su cuenta bancaria cerca de $ 2.500 por los 180 quintales. Para ella es la misma historia todos los años. "Afuera de la UNA no hay quién reciba, mal pagan, y peor si el invierno se nos viene encima", dijo.
Manuel Jiménez, presidente de la Asociación de Productores y Abastecedores de Cereales y Oleaginosas de Ecuador, pidió a los agricultores denunciar a quien no pague el precio oficial y conminó a las autoridades a realizar controles continuos.
"Hemos paralizado tres veces para que el valor no caiga, porque algunas industrias no compran el maíz. Esta situación la aprovechan esos acopiadores informales que compran barato y venden barato el grano a industrias que no quieren absorber la cosecha como gremio, caso de Afaba y Aprobal. Irrespetan el precio oficial y pagan de $ 14,50 a $ 14,80 el quintal en Quito", denunció el dirigente acopiador.




