Crisis imparable empuja a Grecia fuera del euro

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LONDRES.- En la capital griega crece el número de personas sin hogar que vagan por las calles, los comedores benéficos alimentan al doble de gente que hace un año y los pobres se lanzan a los cubos de basura en busca de algo que vender.

Grecia está cerca del límite, conforme lidia con los objetivos de austeridad establecidos por sus prestamistas, pero esto es solo un aperitivo de la pesadilla de malestar, hambre e incluso anarquía que podría engullir a la endeudada nación si se ve obligada a dejar la zona euro.

Si bien el impacto económico exacto de un desenlace así es difícil de predecir -los dracmas (antigua moneda) recién emitidos devaluados hasta un 70%, una inflación desbocada, una desintegración bancaria y un colapso del comercio- las implicaciones para los griegos comunes aplastados por la crisis de deuda son aún más difíciles de predecir.

Sin el dinero del rescate internacional, los salarios y las pensiones podrían dejar de pagarse y la violencia, el extremismo político y la emigración descontrolada podrían sucederse poco después.

Tras unas elecciones no concluyentes en las que obtuvieron representación partidos opuestos a la austeridad impuesta por el exterior, incluido el partido neonazi Aurora Dorada, los griegos volverán a las urnas el mes próximo, ya que los líderes políticos no han logrado ponerse de acuerdo para formar el nuevo gobierno.



Esos comicios son considerados internacionalmente como un referéndum sobre la moneda única, pese a que los griegos no lo ven así.

La salida griega de la zona euro de 17 naciones conlleva el riesgo de que el país se convierta en lo más cercano a un Estado fallido en las fronteras de la Unión Europea, una de las sociedades más prósperas del mundo.

Grecia importa el 40% de la comida que consume, casi todo su petróleo y gas natural y gran parte de sus medicamentos. Para muchos analistas desde hace tiempo consideran que esto podría ser un problema.

Ante el caos posterior a una posible salida de euro, los proveedores extranjeros podrían interrumpir el suministro hasta que la situación se calme, provocando escasez aguda de bienes básicos, lo que podría alimentar el malestar civil, según el gobernador del Banco de Grecia, George Provopoulos.

Las compañías farmacéuticas internacionales dijeron que trabajan con autoridades europeas en planes de emergencia para mantener el flujo de medicinas a Grecia, para evitar una catástrofe sanitaria, en caso de que el país se vea forzado a dejar la zona euro.

La imprenta británica De la Rue ya ha delineado un plan de contingencia para imprimir dracmas en caso de que Grecia salga del euro. El comisario de Comercio de la Unión Europea, Karel de Gucht, dijo también que la Comisión Europea y el Banco Central Europeo estaban trabajando sobre distintos escenarios.

En medio del tenso ambiente, Grecia entró nuevamente en campaña electoral para las legislativas del 17 de junio. El líder de la izquierda radical auguró que su partido obtendría una abrumadora mayoría y se negó a cambiar sus posturas contrarias a las políticas de austeridad "barbáricas".

Mientras, los mercados seguían nerviosos. Las acciones españolas cerraron su peor semana en seis meses. Arrastrados por la tormenta en Europa, los mercados asiáticos también cayeron ante crecientes temores de la salida de Grecia del euro y un contagio a España, países descalificados por las agencias financieras.

Fitch nuevamente rebajó la nota crediticia a largo plazo de cinco importantes bancos griegos, un día después de haber reducido la calificación de Grecia de B- a CCC ante el riesgo de que el país abandone el euro.

Mientras en Alemania, la policía detuvo a 400 manifestantes anticapitalismo en Fráncfort por desafiar una prohibición a las protestas contra las políticas de austeridad adoptadas por Berlín para afrontar la crisis de deuda de Europa.