Ejercicio, la actividad física recomendada para ancianos diabéticos

En el Hospital Universitario de Getafe, en Madrid, se coordina un programa de la Unión Europea para trabajar con adultos mayores diabéticos mediante el ejercicio con el fin de que su calidad de vida y su autonomía no se resienta. 

Es el caso de Miguel de Diego, Agustín Martínez y Marcos Ruíz quienes demuestran que no hay edad para hacer actividad física y mejora la salud, más aún a partir de los 70 años.

Hacen ejercicio bajo prescripción médica. Miguel padece ictus, Agustín se caía mucho y Marcos tiene artrosis, por eso acuden a ejercitarse 6 horas a la semana supervisados por un profesional y reconocen que su vida ha mejorado.

"No me tenía de pie y no podía andar. Ahora ando y me manejo mejor", asegura Miguel, mientras que Agustín reconoce que este tipo de actividad le ha generado más seguridad y confianza en sí mismo, al tiempo que Marcos señala que se siente más fuerte.

En el servicio de geriatría del hospital comprueban diariamente cómo ancianos con apenas movilidad se sienten más ágiles, más útiles, después de unos meses de ejercicios continuos y personalizados.

"El problema está en que si no trabajamos pronto esa potenciación en la musculatura, el paciente no va a poder salir a comprar, ni se va a vestir solo ni va a poder cortar la carne porque no tiene fuerza en las manos ni puede salir a pasear", explicó Nuria G. Grossocordón, terapeuta ocupacional del hospital.

Se trata de actuar a tiempo pues, según los expertos, la discapacidad se puede evitar, entre otras medidas practicando ejercicio en la fase de fragilidad y en la etapa previa.

"La fragilidad que es lo interesante y por lo que los geriatras nos centramos tanto en este concepto es porque es reversible. Puedes ser frágil y con una intervención adecuada irte al otro extremo que es ser robusto", explicó Marta Castro, geriatra del hospital.

Entre la fragilidad y la discapacidad irreversible normalmente media una enfermedad como la diabetes, una de las más frecuentes en la población sobre todo en edades avanzadas y quienes la sufren tienen un 20 por ciento de riesgo de discapacidad por caída que el resto de los mayores.