Turnos se acaban en R. Gilbert, y hay quejas en el Luis Vernaza

Acurrucada en el hombro de su abuela Mélida Franco, la pequeña Sofía, de 7 meses de edad, esperaba ajena a los minutos de espera y el largo viaje desde su casa, en el Guasmo norte, para asistir a su control mensual en el hospital Roberto Gilbert de la Junta de Beneficencia de Guayaquil.

“Salí de mi casa a las 06:00 en taxi para llegar a tiempo a mi cita que era a las 07:30, pero hasta ahora (09:30) espero”, mencionó la abuela, quien sin embargo, comprendió la demora, pues le explicaron que llegaron niños con mayores complicaciones que Sofía, quien solo presentaba gripe.

Una hora antes, 08:30, los 250 cupos para la atención en el primer turno del hospital, de 08:00 a 12:00, se agotaron y los padres que llegaban con sus hijos debían esperar para obtener un ticket para las 12:00 a 16:00 o de 16:00 a 20:00.

Jessy Galarza llegó tarde a la cita de las 07:30 para que le sustrajeran un clavo del brazo de su hija, Angelina Rivera, de 9 años. “Llegué a las 09:00 desde Palestina, porque los caminos están inundados y no puedo regresar sin que la traten porque no hay plata para volver”, manifestó la mujer.

Luis Fernando Arroba, subdirector de la casa de salud, reconoció que se sienten saturados por la afluencia de pacientes, que llegan hasta 750 al día (solo pacientes propios del hospital, 250 por 4 horas).

Para cada turno se cuenta con 15 pediatras y 8 especialistas, sin los 6 consultorios asignados para pacientes del Seguro Social (IESS), entidad con la que firmó un convenio de atención, que revisan en dos horarios, unos 200 pacientes al día.

“Tenemos el 100% de ocupación. Este invierno sobrepasó nuestras expectativas, siempre estamos llenos, eso nos afecta porque si no alcanzan un turno van para emergencia”, dijo el profesional, quien señaló, sin dar cifras, que después de las 18:00 empiezan a acudir a esa área y también se sobrepuebla de pacientes y deben realizar un triaje para seleccionar las emergencias reales.

Para evitar esto el hospital habilitó tres consultorios más (34, 35 y 36) para atender a la mayor cantidad de pacientes, que funcionan al igual que los normales en tres turnos. Además, para no formar aglomeración los pediatras y especialistas tienen un tiempo estimado de consulta por cada enfermo. Los pacientes propios tienen un tiempo de 7 a 10 minutos, mientras los del IESS de 10 a 15. Para Mayra Villegas, quien llegó a las 07:30 desde Guerrero Martínez y 4 de Noviembre, 9 minutos fueron suficientes para su hija Rebeca, de 6 meses. Villegas ingresó a las 08:42 al consultorio de la doctora Indira Castillo y salió a las 08:51.

Quejas en el Luis Vernaza
A las 07:30 del lunes pasado, más de 300 pacientes hacían largas filas en la planta baja del edificio de Consulta Externa del hospital Luis Vernaza.

Una de ellas correspondía a la Caja, donde seis de las diez ventanillas estaban habilitadas. Hasta las 10:30, seguían con el mismo número de personal.

“¿Qué pasó? ¡Trabajen! ¡Avancen!”, fueron algunos de los reclamos que vociferaron los pacientes.

Desde las 06:00, Gloria, de 62 años, llegó con dolor de piernas causado por la osteoporosis que padece a su cita con la reumatóloga. Su consulta ha sido aplazada por problemas en el sistema por casi tres meses.

“Mi consulta era para el 5 de enero, me acerqué a la doctora, pero me dijo que no aparecía en el sistema y que regrese el 8 de marzo. Ese día volví y me dijeron que estaba lleno y que vuelva a ir el 26 de marzo. Vine y ahora me dicen que la cita era para el 23 y que ya la perdí. Ahora me dicen que debo actualizar, en la oficina de Administración, la fecha de la consulta de la factura, pero esa fila es más larga, así que prefiero pagar de nuevo la cita ($ 6)”, contó Gloria, quien resaltó que la atención médica es “buena”.

Gloria esperó por casi una hora más, canceló la consulta y le dieron cita para las 12:00.

Otras filas constantes se observaban en los exteriores de cada consultorio como Laboratorio, Ecografías, Traumatología, Rayos X, Administración, entre otras.

De pie, porque las bancas estaban llenas, estaba Máxima Bajaña, de 63 años, junto a la puerta de Traumatología. Ella, oriunda de Babahoyo, llegó a las 06:45. “Ya pagué (08:05), estoy esperando que me atiendan. Soy cuarta en la fila (08:50)”.

“Para pagar es un problema, es muy larga la cola y pocos cobran. Madrugo para desocuparme temprano. Cada vez que vengo, salgo de aquí a las 15:00, porque me mandan exámenes y eso representa más espera”, dijo Bajaña, a quien la atendieron 40 minutos después.

Impaciente, Bella, de 75 años, aguarda en los exteriores de la oficina de Administración, junto a otras 20 pacientes, su turno para saber cuándo la operarían del descenso de la vejiga que padece en su abdomen bajo.

Durante tres días en las últimas tres semanas ha realizado la misma fila por unas dos horas para que le programen la operación, pero le dicen “no hay camas, debe esperar y que regrese la próxima semana”, comentó, mientras mostraba el recibo de haber cancelado la operación, el 5 de marzo.

Tras casi dos horas de espera, le indicaron que vuelva el miércoles, es decir ayer. “Vine a las 07:00, el personal llegó a las 09:00 y a las 10:00 me atendieron. Me dijeron que no había camas y que los quirófanos estaban dañados, que solo uno funciona y que regrese el martes a las 09:00”, señaló.

Sin embargo, Felipe Costa, inspector del Luis Vernaza, aseguró, en días pasados, que la casa de salud cuenta con 300 camas disponibles. Según datos del hospital, en Consulta Externa en enero se atendió a 48.545 pacientes; en febrero, a 37.856; y hasta el 23 de marzo, 45.626.

Ambos hospitales, el Luis Vernaza y el Roberto Gilbert Elizalde no son públicos y atienden a personas de escasos recursos de todo el país.