Poco útil sería declarar una emergencia

Análisis por CIRO PACAR T.
.- Para quienes hemos vivido y trabajado en la jurisdicción geográfica de la cuenca baja del Guayas, recordamos las inundaciones ocurridas en 1982-1983, con pérdidas económicas para el sector agropecuario de $ 400 millones; de $ 2 mil millones en el 1997-1998, de $ 200 millones en el 2008-2009.

Los medios de vida de la población rural fueron severamente afectados.

Estas situaciones adversas se han ido superando con la ejecución de obras como la presa Daule-Peripe, el bypass que controla el caudal de los ríos Chimbo y Bulubulu y en los últimos años la construcción de la presa Baba. Hay avances, pero falta mucho por hacer, principalmente, en las 120 mil hectáreas de planicies bajas pertenecientes a Durán, Yaguachi, Jujan, Samborondón, Salitre y Daule, zonas que no llegan a la cota de 10 metros sobre el nivel del mar, en donde se puede aprovechar la influencia de las mareas para regar cultivos en el verano.

¿Por qué en zonas bañadas por los ríos Babahoyo y Daule se dan estas situaciones anómalas de inundaciones y sequía?

Por la acción de hacendados que taponaron y nivelaron los esteros naturales para varios fines, y a la falta de obras como las realizadas en el verano del 2011 por el Ministerio de Agricultura y la Secretaría Nacional de Gestión, la apertura de 27 cauces de esteros y construcción de compuertas para regular grandes caudales.