Jeanette, la voz que aún encanta

Blanca Moncada Pesantes
.- En palabras del poeta inglés Samuel Butler: "Vivir es recordar y recordar es vivir". Esa noche el escenario estuvo lleno de recuerdos, y por lo tanto de vida. Manos al cielo, ojos cerrados, labios que parían letras de antaño fueron protagonistas en Qué tiempos aquellos, un concierto que se realizó en el Centro de Convenciones Simón Bolívar el pasado jueves, y que copó todas las localidades.

A las 00:30 de ayer, un maestro de ceremonia anunció la aparición de "la muchacha triste de los ojos azules, la voz que se convierte en gaviota, el as bajo la manga de concierto; de Jeanette, de España", quien fue la encargada de cerrar ese espectáculo del recuerdo.

Saludó a su público con ¿Por qué te vas? Vestida de celeste y con una bufanda floreada, irradió energía en su primera visita a Guayaquil. Prometió a sus fans trasladarlos a los años setenta y ochenta, "para que los que vivieron esa época la recuerden, y para que las nuevas generaciones sepan de buena música". Lo que cumplió con la ayuda de un sonido nítido.

El muchacho de los ojos tristes y Corazón de poeta fueron parte de la trilogía con que dio apertura a su espectáculo. Su voz está intacta, aunque los años marcan algunas huellas en su rostro. Sin embargo, "está igual de hermosa que hace treinta años", dijo Luis Mena, de 50 años, uno de los asistentes,

Dio rienda suelta al recuerdo con Toda la noche oliendo a ti, Frente a frente, Amiga mía y otros temas, pero fue con Soy rebelde con el que se consagró como la reina de la noche, antes de cantar ¿Por qué te vas? por segunda ocasión, con el que se despidió.

El show empezó pasadas las 20:00, y fue Jinsop quien abrió el concierto. Vestido de chaqueta negra y una camisa lila mantuvo su elegancia hasta en los momentos en los que el público desató las cuerdas vocales para acompañarlo en los coros de canciones como Los campos verdes o Ven, chiquilla, ven.

Cuando Jinsop dejó el escenario, a la media hora de su show, dos voces ecuatorianas hicieron gala de su talento en una presentación a dúo. Eran los cantantes Johnny y Susana, quienes fueron recibidos con un aplauso prolongado. A mi manera, Como quisiera y Solo tú fueron, entre otros, los temas más coreados.

Pasadas las 21:30, Daniel Flores demostró la importancia de cantar con músicos. Acompañado de Los Errantes dio esperanza a un amor deshecho con Quisiera estar contigo, cuya letra reza: "Secaré con mis besos las lágrimas que rueden / por tu cara bonita, y te haré sonreír, / borraré de tu mente / las huellas de un pasado, te daré mi cariño y te haré muy feliz".

A las 22:00, y luego de una intervención de diez minutos, Jean Piere, un nuevo talento, el presentador dio la bienvenida a Los Iracundos, de Uruguay. Su vocalista, Manuel Paz, arrancó suspiros a más de una, con una melena dorada y una sonrisa amplia. Saludó a sus seguidoras con Traicionero corazón y Hoy lloras por mí.

Hugo Barceló, el guitarrista, disfrutó cada segundo de la presentación. Mientras entonaba el instrumento, bailó los temas y su presencia, a la derecha del vocalista, se notó incluso en canciones lentas como El mundo está cambiando y Porque no vale la pena.

El show que ofreció esta banda uruguaya duró más de una hora y los organizadores apagaron abruptamente las luces cuando sonaba No llores. El presentador intentó explicar el por qué, pero el público lo pifió. El contratiempo duró diez minutos, y continuó con la presentación de Elio Roca.

"En cualquier momento me bajo a darle un beso a cada una de las mujeres que esta noche me acompañan". Con aires de galán, saludó a su fanaticada, lo hizo antes de cantar Porque te quiero, desde el estómago, con los músculos de la garganta pronunciados en cada nota grave, con voz impecable.

Un "te amo" se escuchó entre el público durante su intervención. La emoción se apoderó del show pasada la medianoche, cuando Roca bajó del escenario a cumplir lo que propuso al inicio de su presentación: repartir besos.

Mientras cantó Es por ti, recorrió el área de black box y dedicó versos a más de una mujer, mientras era perseguido por fotógrafos, camarógrafos y flashes de cámaras. Cuando eso sucedía, el micrófono se apagó una fracción de segundos, entonces bromeó: "Es que Los Iracundos cantaron tanto que lo dejaron sin batería". Al terminar su presentación, un publicó satisfecho le dio una ovación de pie.