Aspirantes ignoran nota mínima para ingresar a universidad

Una vez que los bachilleres empezaron a recibir los resultados de las pruebas de aptitud rendidas el 18 de febrero pasado -dentro del nuevo proceso de admisión para las universidades públicas del país- las dudas surgen entre los aspirantes porque, pese a conocer su puntaje, no saben a qué carrera, de cinco posibles, dispondrán de cupos.

Carolina Coloma Muñoz, bachiller del colegio Monterrey, de la ciudad de Babahoyo, obtuvo 650 puntos de un máximo de 1.000. Su primera opción es Medicina; su segunda, Comercio Exterior. Indicó que esperaba conocer a qué carrera podría aspirar de acuerdo con su puntaje, pero eso no especifica la información recibida.

"Sabemos cuál es el puntaje máximo, pero no el mínimo; no sé dónde tendré cupo", señaló Carolina con incertidumbre, al tanto que mencionó que esperaría la emisión de otro correo de la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Senescyt) para ver si ahí se despejaba su duda.

La Senescyt, a través del Sistema Nacional de Nivelación y Admisión (SNNA), recibió la inscripción de 57.292 bachilleres para la prueba de aptitud, la cual contenía preguntas sobre aptitud verbal, numérica y razonamiento abstracto. No de conocimiento. Aquel día de la evaluación, que tuvo 2 horas 30 minutos de tiempo para responder, y que se cumplió en 82 recintos del país, los estudiantes recibieron un cuadernillo y una hoja para las respuestas.

Carolina rindió la prueba en el colegio Rita Lecumberry, ubicado en el centro de esta ciudad. Recibió los resultados la noche del sábado pasado. Dijo que le sorprendió que el puntaje sea sobre 1.000 cuando la prueba disponía de 120 preguntas repartidas en tres bloques. El correo de los resultados indicaba que tuvo 45 aciertos de 108. ¿Y las otras 12 preguntas?, se indagó ayer Carolina.

Henry Conforme Cucalón, bachiller del colegio Eloy Alfaro, quien aspira a seguir Gastronomía (primera opción) u Hotelería y Turismo (segunda opción), no recibía hasta la tarde de ayer los resultados, pero sabía que la información no especifica en qué carrera obtendría cupo. "A mis compañeros les han dado solo el promedio; no saben qué van a estudiar con sus puntajes", comentó.

La misma duda sintió Ricardo Rodríguez, bachiller del colegio Aguirre Abad, quien obtuvo 338,668 puntos en la prueba.

René Ramírez, máxima autoridad del Senescyt, refirió el 18 de febrero pasado, al final de la jornada de toma de exámenes, que si un alumno "obtenía 99 puntos" tendría prioridad en la primera opción de carrera, pero si sacaba 66 y "ya no había cupo en la primera opción tendría cupo en la segunda". No obstante, la autoridad hacía alusión a un techo de 100 puntos, no de 1.000.

Mientras, en declaraciones para diario El Telégrafo, propiedad del Estado, Vanessa Calva, subsecretaria de Formación Técnica y Tecnológica, Arte, Música y Pedagogía del Senescyt, también subrayó que los mejor puntuados tendrán prioridad en la carrera elegida como primera opción.

"De las tres pruebas se obtiene una nota final, aunque no hay un mínimo ni máximo para ser aprobados. Los que hayan tenido una mejor calificación tendrán más opción para asegurar un cupo referente, pues ellos eligieron hasta 5 carreras de más afinidad...", recogió el diario en su edición del 25 de febrero pasado.

Para conocer el puntaje de la prueba, los alumnos deben acceder a su cuenta creada en el portal del SNNA e ingresar su número de cédula y clave en los espacios respectivos.

Ramírez había dicho que los aspirantes iban desde el 24 de este mes a recibir en sus correos los resultados del examen y la hoja de respuestas escaneada.

Lo que sí reciben los aspirantes vía e-mail es un correo cuyo asunto es "Cuestionario de Contexto", en que el Senescyt hace referencia a la necesidad de conocer mejor a los aspirantes y, bajo esa premisa, los invita a responder una encuesta socioeconómica.

En términos generales, empieza con preguntas sobre cuántas horas dedica al estudio, trabajo, aseo personal, qué idiomas habla él y sus respectivos padres. Sigue consultando, según los estudiantes, sobre cuántas refrigeradores hay en casa, si cuenta con internet y cuántas horas dedica a Facebook o si sabe enviar correos electrónicos. Al final, cuál es el ingreso mensual del hogar y a qué aspira profesionalmente el alumno.