- FEB. 22, 2012 - Foto - Comunidad - EL UNIVERSO
Vecinos de la manzana 146 de la cooperativa 25 de Enero, del Guasmo norte, disfrutaron ayer del último día del carnaval con juegos y baños en piscinas.
A un costado de la vía a la costa, frente a Puerto Hondo, en el sector conocido como El Esterito hubo afluencia de bañistas.
Rosa Mina disfrutaba ayer de un ‘piscinazo’ en el portal de su casa. Reía y jugaba con su hijo Miguel, de 7 años, y sus sobrinos Amy e Ismael, de 5, y Ashley, de 3. Sentada observaba a su cuñada Miriam Vera, quien sostenía en brazos a Melanie.
“Preferimos quedarnos en casa y pasar en familia por seguridad y economía”, dijo Mina, mientras su vecina Nela Sárez se disponía también a llenar su piscina inflable para que sus hijos Nela, de 5 años, y Freddy, de 8, disfruten del último día de feriado.
Pero ellas no eran las únicas de la cooperativa Antonio Neumane, de la isla Trinitaria, que optaron por esta diversión. En otros sectores como el Guasmo y suburbio se observaron familias que se tomaron los portales para ubicar sus piscinas inflables, de todo tamaño y colores. Una diversión que gusta por igual a adultos y niños.
Jorge Moreira lo confirma. “Aquí (en casa) se pasa mejor”, dijo, mientras con una mano se mojaba el cuerpo con un tacho de plástico y con la otra sostenía la manguera para llenar dos piscinas en las afueras de su vivienda en la cooperativa Nueva Granada, del Guasmo norte.
Su hijo Otoniel, de 3 años, y sus sobrinos Janier, de 2, y Jasier, de 4, no podían esperar a que se llenara la piscina y ya disfrutaban del sol y el chorro de agua.
Según Moreira, el baño duraría hasta que les dé frío.
En la cooperativa 25 de Enero, del Guasmo norte, unas ocho piscinas inflables ocupaban el callejón de la manzana 146. Los mayores conversaban y reían en los portales, mientras los más pequeños jugaban en el agua. Otros vecinos llenaban globos para mojar a algún conocido desprevenido.
También hubo quienes decidieron distraerse sin viajar como Katherine Macías, quien llevó a su mamá, Mercedes Rodríguez, de 67 años, y sus hijos Erwin, de 11, y Josemy, de 8, al El Esterito, frente al balneario de Puerto Hondo.
Antes del mediodía esta familia se preparaba para disfrutar de la pequeña fuente de agua, a un lado de la carretera de la vía a la costa. “En el barrio están jugando carnaval pero nosotros decidimos venir acá por lo menos en este último día”, comentó Macías, moradora de las calles Portete y la 38.
Ahí también llegó Nelson Araujo del kilómetro 8½ de la vía a Daule. “Trabajé hasta ayer (martes) por eso no viajé y me vine con la familia acá”, dijo.
Señaló que es mejor aprovechar este feriado para distraerse que jugar carnaval.
A poca distancia, Carla Espinoza saboreaba de un maduro frito. “Es la primera vez y me parece bonito”, señaló la mujer que vino desde Guayacanes con su hija Silvia Andrade, y su hermana Mónica García.
Ella manifestó que le parece bien que las autoridades vayan ‘civilizando’ a la ciudadanía para que no exista ese juego brusco del carnaval que muchas veces ocasiona accidentes. “Un vejigazo en la cara eso es muy peligroso”, indicó Espinoza que dijo se quedaría hasta la tarde.
Detalles: Festivos
Bailes en portales
Hubo familias que no solo jugaron carnaval en los portales sino que bailaron y bebieron entre amigos.
Comilonas
Algunas reuniones familiares terminaron con parrilladas en varios sectores.