miércoles 22 de febrero del 2012 Columnistas

Nicolás Parducci nparducc@electrocom.info

¿Mujeres de cuidado?

Me parece que fue en 1985 cuando, en una entrevista para el semanario ‘Paratodos’ de Diario EL UNIVERSO, declaré ser hincha de las mujeres. Varias veces lo he ratificado y ahora otra vez, después de leer el trabajo Mujeres de cuidado. Justicia, cuidado y transformación, de doña Lucía Ramón, publicado en el Cuaderno CJ 138, editado en Barcelona, por Critianisme i Justicia, un centro de estudios promovido por la Compañía de Jesús de Cataluña.

Puede leerlo en www.cristianismeijusticia.net, donde encontrará otros títulos interesantes.

Doña Lucía relaciona y muy bien, por un lado, el cuidado de las personas y la felicidad y por otro la justicia y la transformación de la sociedad.

Destaca que en los Evangelios la justicia y el cuidado se hermanan, recuerde la parábola del samaritano, y cómo en el libro del Éxodo mujeres transgresoras colaboraron en el proyecto de vida y justicia de Yahvé, respecto de Moisés.

Ellas al salvar y cuidar del recién nacido infringieron la ley egipcia con alto riesgo de ser sancionadas: la madre judía por no matar a su hijo, la hermana del niño por colaborar y la princesa por adoptarlo y educarlo.

¡Cuánto desvelo por cuidar la vida, que ahora se suele eliminar, completamente indefensa, con pastillas del día después y abortos, así como martirizar con el descuido, el abandono, la perversión o la explotación!

Para doña Lucía el cuidado, al que considera elemento indispensable en la relación, toma categoría de salvación. Reivindicar el cuidado en la política y en la sociedad urge para una visión integral de la fe, afirma.

Así mismo, reflexiona sobre las negativas consecuencias sociales derivadas de la desvalorización y marginación de la mujer en la toma de decisiones comunitarias.

También a la política hay que cuidarla, no contaminarla ni prostituirla porque las consecuencias son terribles y muchas veces irreparables.

En los últimos capítulos ofrece un paradigma nuevo, una revolución del sentir, en clave femenina, para crecer en el amor y hacer el mundo más habitable. ¿Por qué? Porque las teologías feministas y ecofeministas nos proponen visiones cristianas de una nueva creación que articulen la justicia y el cuidado de los otros y de la Tierra y que nos movilicen para la transformación social.

Tiene frases que son destacadas en la edición:

“Desde el Evangelio, justicia y cuidado, equidad y reciprocidad, gratuidad y abundancia del corazón son inseparables”.

“Con nuestros actos de amor o de desamor podemos crearnos o destruirnos unos a otros”.

“El cuidado de los otros es cuestión relevante para la ética y la vida pública”.

“La diferencia femenina justificó la subordinación de la mujer y su exclusión de la ciudadanía”.

La mujer se incorpora al mercado laboral sin abandonar el cuidado y la gestión del hogar.

“El sentido de la gratuidad no puede exigirse, pero lo necesitamos tanto como el sentido de la justicia”.

¿Qué esfuerzo hacemos para que el cuidado y la justicia transformen la sociedad? ¿Sería tan amable en darme su opinión?

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