Intolerancia y violencia
Mientras en Quito se realizaba la audiencia de casación en el juicio seguido por Rafael Correa Delgado, presidente de la República, en contra de C.A. EL UNIVERSO y sus tres directivos, surgieron algunos enfrentamientos entre los simpatizantes del presidente Correa y quienes respaldaban al Diario.
Estos últimos portaban algunos carteles que los primeros quisieron arrebatarles abruptamente, a partir de ese momento intercambiaron insultos. Los simpatizantes del presidente rompieron y quemaron periódicos. Dos periodistas resultaron agredidos, la policía trataba de dispersar a los agresores, que ya habían descubierto a un dirigente empresarial, a quien lo atacaron con fundas llenas de agua sucia y piedras.
En Guayaquil, el ambiente no fue muy distinto cuando se enfrentaron quienes respaldan la colocación del monumento a León Febres-Cordero en el sitio predeterminado por el Municipio y quienes se oponen a ello. Hubo agresiones físicas y verbales que llevaron al juez a suspender la acción judicial planteada por el grupo Diabluma para impedir la colocación del monumento.
Ambos casos demuestran que la intolerancia, la violencia y la incapacidad de respetar la opinión del otro, aunque no se la comparta, comienza a ser una actitud común en el país y que hemos empezado a reemplazar las palabras por las piedras y la expresión de desacuerdos por los golpes.
Esto, sin duda, es un retroceso en la vida social y cívica que no debemos alentar ni compartir.
