La Unase encontró diez días después de su desaparición a dos jóvenes de un colegio quiteño. Aún no se conocen las razones, pero el caso actualiza un hecho que se repite: jóvenes que por distintos motivos desaparecen de sus hogares.
En este caso la Policía actuó con diligencia y las jóvenes, encontradas en Huaquillas, fueron conducidas a su ciudad, incluso, utilizando el avión presidencial. El caso terminó felizmente.
Sin embargo, es necesario redoblar los controles en las inmediaciones de los locales escolares, puesto que niños y jóvenes son víctimas de bandas organizadas que los persiguen con distintos objetivos, todos destinados a hacer dinero, poniendo en peligro su seguridad y hasta su vida.
Por otro lado, es urgente revisar las relaciones familiares, de tal manera que los hogares sean entendidos por los jóvenes como el sitio más seguro y sus padres como los interlocutores atentos y la mejor garantía de su bienestar.