Hijos de afiliados esperan hasta 2 meses por cita de especialistas

En medio del murmullo de adultos y el llanto de niños, el sonido de una puerta que se abre genera expectativa en las inmediaciones del único consultorio de Pediatría. Una enfermera, de tez trigueña, se asoma y grita: “turno 32”. Algunos se le acercan para presionar por una atención más ágil y otros observan resignados el tique.

Tras un largo suspiro, Mariana Santillán guarda el trozo de papel que tenía grabado el número 38. La mujer lleva sentada, con su hijo recostado en sus piernas, casi dos horas como la mayoría de padres a la espera de la atención tanto de emergencia como de citas médicas de sus vástagos en el único consultorio de Pediatría del área de Consulta Externa del hospital Teodoro Maldonado Carbo, del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), ubicado en el sur de la ciudad.

El pequeño consultorio cumple tres funciones, pero en dos ambientes. En el primero, una enfermera prepara a los niños (se los pesa y mide) y una pediatra atiende las emergencias en una silla; el segundo corresponde a un cuarto donde dos galenos, en la mañana y en la tarde, reciben a los pacientes programados por el call center de la institución.

Santillán es una de las madres que llegaron el martes pasado con su hijo de 5 años en busca de atención por emergencia, ya que el menor presentaba fiebre, malestar, dolor de cabeza y de estómago.

Tras acariciar repetidamente el cabello de su hijo, la mujer señala que “debería haber mejor atención, ser más rápidos y tener más especialistas”. Estas declaraciones las realizó luego de recordar que en septiembre pasado obtuvo por medio de la central de llamadas –luego de dos meses de intento– una cita para su hijo con el otorrinolaringólogo, quien le diagnosticó al menor adenoamigdalitis y le recomendó operarse.

“Pero no me dio el pase. Me dijo que debía volver a llamar al call center y pedir una cita pediátrica para que allí lo deriven al hospital Roberto Gilbert y lo operen, pero desde esa fecha hasta ahora no he tenido suerte”, asegura la afiliada.

La demora en la asignación de citas médicas, que en algunos casos va desde dos semanas hasta cinco meses, se debe a la falta de especialistas, reconoce Francisco Cevallos, director técnico del hospital, quien asegura que con el retiro de los posgrados médicos en las universidades desde hace cuatro años se cortó la capacitación para especializarse. Este año se retomaron los cursos.

En tanto, la demanda de la atención de los hijos de afiliados se incrementó en los dispensarios y hospitales del IESS, a escala nacional, a partir del 3 de febrero del 2011, fecha en que la institución amplió la cobertura hasta los 18 años.

Esta resolución se tomó dos años después de haber entrado en vigencia la Constitución de la República, que fue aprobada en el 2008 y en la que en su artículo 45 garantiza la seguridad social a los niños, niñas y adolescentes como derechos de atención prioritaria.

De febrero a diciembre, según estadísticas del IESS, se han reportado 231.407 atenciones en Guayas. “Como la demanda ha ido creciendo, estamos en trámites de contratación de dos pediatras y cuatro residentes que atiendan en Pediatría de Consulta Externa”, dice Cevallos.

Agrega que hay dos especialistas en niños, un cirujano y un anestesiólogo. Antes había ocho neonatólogos porque se atendían menores hasta de un año. En ese tiempo se recibía unos 40 pacientes, pero ahora el promedio es de 120 niños diarios por emergencia y entre 80 y 100 citas programadas.

En caso de que el niño necesite atención especializada se lo deriva a los prestadores de salud externos. De febrero a diciembre han sido atendidos 22.000 niños, de los cuales 17.000 fueron derivados al hospital Roberto Gilbert; 2.200 al Luis Vernaza; 1.500, a la maternidad Enrique Sotomayor; 150, a la clínica Kennedy; y 125 al Omnihospital.

Las cifras que maneja el Roberto Gilbert, centro que recibió el 80% de los hijos de los afiliados, reflejan que el 55% de los menores fueron atendidos por síntomas propios de la infancia; el 16% con rinofaringitis, alergias y sinusitis; 10% trastornos del sistema digestivo, auditivo, nervioso, de lenguaje y de conducta; el 8% con afecciones gastrointestinales; y 2% infecciones intestinales, entre otros.

En la sala de espera del área administrativa de esta casa de salud, unos diez padres tramitan la próxima cita de sus hijos, en la ventanilla de convenios. Con su niña, de 3 años, sentada en sus piernas, Maritza Barciona comenta lo que tuvo que pasar para que un especialista revise a su pequeña, quien tiene un riñón multiquístico.

Después de un mes de llamar insistentemente al call center le dieron la cita pediátrica para quince días después, en el dispensario central. “Allí me dieron una interconsulta al hospital del sur para la siguiente semana. Y de ahí, luego de esperar por varias horas, la derivaron. Este trámite lo realicé en casi una semana”, comenta.

Ya en el hospital de niños, afirma, la revisó el especialista el martes pasado y le mandó a hacer varios exámenes. “Ahora tengo que esperar que en Convenios me den orden de caja para que facturen las pruebas y con ese papel tengo que ir a Rayos X para que me programen los exámenes”, dice.

Añade que el especialista le programó para marzo su próxima cita, pero como en ese mes se cumplen dos meses de la derivación, debe realizar el trámite nuevamente: llamar al call center, pedir cita pediátrica y de ahí esperar que otra vez la deriven para que pueda continuar el tratamiento.

“Es angustiante, porque la bebé necesita su control mensual y si no me dan la cita se retrasa el control y puede poner en riesgo la salud de mi hija”, expresa la mujer, que habita en el sector de Sergio Toral, en el noroeste de Guayaquil.

Como parte del convenio se debe realizar este proceso para comprobar las aportaciones del afiliado, explica Geovanna Cepeda, subdirectora provincial del IESS, quien informa que la atención que el niño puede recibir de los prestadores externos incluye atención de emergencia, hospitalización y medicinas genéricas. En caso de presentarse una urgencia se debe acudir a los dispensarios.

Para Joecel Villao, ver a su hija de ocho meses, que padece hidrocefalia, con llagas en la palma de su mano a causa de una quemadura con la plancha, era una emergencia. “Cuando la traje (hospital Gilbert) me dijeron que esto no lo cubría el seguro y que debía irme a un dispensario, pero como allá solo atienden con cita, preferí pagar $ 5 por las curaciones que tiene que realizarse por ocho días”, señala la mujer, que trata a su hija en dicha casa de salud por otras enfermedades.

En tanto, en el hospital León Becerra, entidad que desde hace diez días ofrece este servicio a los afiliados, la demanda del servicio aún es baja. En seis días atendieron a 14 pacientes en las áreas de cirugía, estimulación temprana y emergencia.

Luz Erazo fue una de las madres que se acercaron el miércoles pasado a gestionar en el departamento de Convenios la atención por emergencia de su hija, que presentaba dolor abdominal, vómito y dolor de cabeza. La menor fue atendida cinco minutos después de la verificación de sus datos.