Domingo 12 de febrero del 2012 Guayaquil, Ecuador
Crítica de Televisión
Algunos de los tuits en los que presentadores y reporteros de televisión, como Stéfani Espín, interactúan con los televidentes.
Stéfani Espín, Janeth Hinostroza, Lenin Artieda, Maria Cecilia Largacha son algunos de los periodistas de noticiarios de televisión que tienen una cuenta en Twitter. Desde ese espacio virtual, cada uno de ellos anuncia, informa, comenta y debate sobre los hechos que hacen noticia y la comunidad tuitera interacciona directamente con los periodistas cuestionando, aprobando o negando lo que afirman. El tiempo en que las estaciones de televisión tenían página web y cuenta en Facebook ha cambiado. Hoy se impone una interacción con los televidentes generando un tipo de relación horizontal en donde los espectadores transmiten sus criterios, sus puntos de vista y ayudan a construir experiencias que potencian el relato y en algunos casos logran enganchar al televidente. La ruta transitada empezó con los noticiarios de comunidad que fueron pioneros en incluir las cuentas de Twitter como mecanismo para obtener información. La prensa rosa no tardó en asimilar el ejemplo y los personajes de farándula en ocupar posiciones dentro de las redes sociales para en esa plataforma también hacer noticia.En el mundo de la social TV, como los expertos llaman a la relación de la televisión con las redes sociales, canales y funcionarios de televisión, se ven abocados a una nueva forma de trabajo. Para los canales, se convierte en un mecanismo para promocionar programas con el propósito de captar audiencia que contribuya al rating de determinados espacios. Ecuavisa envió tuits –mensajes públicos de máximo 140 caracteres– reseñando ‘Escuela de Famosos’ en horarios diferentes a la emisión del programa. Sirvió para informar a los televidentes los pormenores de la producción y capitalizar la atención del espectador que derivó en audiencia o en mensajes telefónicos pagados. Los detalles de la producción de ‘Así somos’ transmitidos en la cuenta de Twitter del programa o de sus presentadoras, ha contribuido a mantener la expectativa de la audiencia antes del inicio de la tercera temporada que se inicia la próxima semana. Los noticiarios envían titulares de información en progreso, que se emitirá en horarios estelares, para mantener cautivo al público que busca noticias y que finalmente pueden convertirse en audiencia. Algo poco probable si se toma en cuenta estudios realizados en España que afirman que las redes sociales solo aportan el 1% de audiencia, pero en cambio, su utilidad está en el establecimiento de líneas de comunicación y fidelidad con los televidentes. En ese camino de fidelidad también transita el de credibilidad. La acción en la social TV requiere, por parte de los canales y quienes trabajan en ellos, la misma exigencia periodística que debe prevalecer en cualquier medio de comunicación.La mínima falta de precisión o de ortografía se convierte no solo en protesta sino en ridículo público. La semana pasada, por ejemplo, una periodista de televisión transmitió una afirmación en su cuenta de Twitter. El dato no verificado sobre el paradero de dos adolescentes desaparecidas en Quito desató quejas, protestas y burlas que obligó a la periodista a reconocer su error. Si no se cosecha audiencia ni se pierde credibilidad, la social TV puede abrir un interesante campo publicitario que recién se está explotando en el país. El Tcommerce es la promoción publicitaria que pueden hacer personajes famosos desde su cuenta de Twitter. La capacidad de influencia en este mundo de conversaciones espontáneas tiene valores impredecibles. Una mención –o tuit– de un personaje famoso va de los 50 centavos de dólares hasta los 9 mil dólares que pagan a Kim Kardashian para que promocione un producto en su cuenta de Twitter. En nuestro medio, la capacidad de influencia en los seguidores de determinados personajes ya empieza a notarse. No es raro encontrar en la cuenta de Twitter de una presentadora de televisión el lugar donde almuerza o el sitio en donde le asisten con una dieta personalizada. Eso es publicidad indirecta. La convivencia entre la TV (como ente pasivo) y las redes sociales (como entes activos) empieza poco a poco gestarse en Ecuador. Es un nuevo modelo que coexiste en el mundo de las conversaciones en red y que para ser masivo requiere superar la brecha digital que persiste en el país, así como la incorporación de nuevos hábitos de consumo de los televidentes y se ejercite una nueva práctica laboral en donde el ciberperiodismo tiene protagonismo.
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