En Guayaquil, ciudad de nadie, se hace todo el ruido que viene en gana para vender servicios, porque no hay sanción.
Para muestra un botón, en Urdesa hay locales que ponen música a alto volumen o contratan zanqueros, payasos, sujetos con micrófonos y equipos de sonido sumamente potentes, y todo el día promocionan con canciones y gritos ensordecedores sus productos, comidas, pollos, sándwiches, etcétera; también obstaculizan las veredas con letreros para anunciar sus productos.
Guayaquil sigue siendo tierra de nadie.
Galo Solís,
albañil, Guayaquil